TALLIN.— Estonia, miembro de la OTAN, no tiene dudas de que Estados Unidos acudiría en su defensa si Rusia la atacara, afirmó su ministro de Defensa, Hanno Pevkur, aunque advirtió que Europa aún no está preparada para enfrentar a Moscú por sí sola.
La inteligencia estonia advirtió en febrero que Rusia ya está acumulando municiones para futuros conflictos una vez finalizada la guerra en Ucrania. Moscú, por su parte, calificó como “absurdas” las acusaciones de líderes europeos sobre un posible ataque a la OTAN.
El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó este mes con retirar a EE.UU. de la alianza debido a la negativa de algunos miembros europeos a enviar buques para desbloquear el estrecho de Ormuz, cerca de Irán. La alianza ya venía tensionada por sus planes de tomar el control de Groenlandia, territorio de Dinamarca, otro miembro de la OTAN.
Sin embargo, Pevkur aseguró que no tiene dudas sobre el respaldo estadounidense en caso de un ataque ruso. “Sí, confío en Estados Unidos y confío en todos nuestros aliados”, dijo durante una visita a Vilna, capital de Lituania.
El funcionario sostuvo que la relación transatlántica es recíproca: Estados Unidos necesita a Europa tanto como Europa necesita a Estados Unidos, por lo que “no cree que la OTAN vaya a colapsar”.
Comparó las tensiones actuales dentro de la alianza con un matrimonio de largo plazo: “No hay 50 años sin turbulencias. Hay diferencias y problemas, y hay que resolverlos”.
No obstante, reconoció que Europa aún no tiene capacidad militar suficiente para actuar de forma independiente. “¿Estamos donde queremos estar? No. Todos en la OTAN necesitamos invertir más en defensa”, afirmó.
En ese sentido, señaló que la mayoría de los miembros no está cumpliendo con el compromiso asumido el año pasado de elevar el gasto en defensa al menos al 5% del PBI, una meta impulsada por Trump.
Estonia, en cambio, prevé destinar este año el 5,1% de su PBI a defensa, uno de los niveles más altos dentro de la alianza.
Más allá de Europa, Pevkur consideró que la OTAN debería enfocarse en contribuir al fin del conflicto con Irán, ya que eso permitiría a Estados Unidos redirigir su atención hacia Ucrania.
“Una vez que eso se resuelva, hay margen para que Estados Unidos vuelva a concentrarse más en Ucrania. Para nuestra región, ese sigue siendo el principal problema”, concluyó.

