MADRID.— Las críticas apenas veladas de Pedro Sánchez a la política estadounidense tienen buena recepción entre sus votantes, pero generan irritación en uno de los aliados más poderosos de España, donde asesores cercanos a la Casa Blanca advierten al primer ministro socialista que mida sus pasos.
Desde condenar la intervención de Estados Unidos en Venezuela hasta impulsar controles más estrictos sobre las plataformas de redes sociales y desmarcarse del objetivo de gasto en defensa de la OTAN, Sánchez adoptó un tono marcadamente desafiante en cuestiones clave para la agenda de Washington.
En más de una ocasión, el líder español —una de las cada vez menos voces de izquierda en Europa— contrastó explícitamente sus políticas con las del presidente Donald Trump.
En una columna en The New York Times, afirmó que los “líderes estilo MAGA” engañan al público sobre los supuestos males de la migración y que sus propios planes para limitar a las plataformas digitales buscan “volver a hacer grandes las redes sociales”.
Sus partidarios sostienen que se mantiene firme en posiciones históricas populares entre los votantes y entre aliados del hemisferio sur, donde Europa busca fortalecer vínculos para reducir su dependencia de EE.UU. y China.
Pero asesores cercanos a la administración Trump consideran que está tentando a la suerte, especialmente con su negativa a aumentar el gasto en defensa, lo que le valió múltiples reproches de Trump.
Benjamin Leon, histórico donante republicano que la semana pasada juró como embajador de EE.UU. en Madrid, dijo ante el Senado estadounidense que presionará a España para que se comprometa con el objetivo de gasto del 5% del PBI impulsado por la OTAN bajo liderazgo estadounidense, cifra que Sánchez ha rechazado.
La negativa de Sánchez a permitir que barcos que transportan armas hacia Israel atraquen en España motivó una investigación en EE.UU. que podría derivar en restricciones al transporte marítimo español hacia territorio estadounidense.
Consultado sobre los vínculos con Sánchez, un portavoz del Departamento de Estado destacó el nombramiento de Leon y afirmó que EE.UU. espera trabajar con España en “desafíos comunes”.
“Quiero llevarme bien con España”, dijo Wilson Beaver, asesor senior en defensa de la Heritage Foundation, un think tank conservador cercano a Trump. “Es el primer ministro Sánchez quien se interpone”.
Joshua Treviño, del America First Policy Institute, afirmó que España “casi se queda sola en su disposición a estar del lado equivocado de EE.UU. en todos estos temas”.
En desacuerdo también con aliados europeos
La mayoría de los aliados europeos de España optaron por contemporizar con Trump y mantener las diferencias en privado, con la esperanza de avanzar en sus agendas o, al menos, suavizar su hostilidad.
Sin embargo, algunos también se mostraron frustrados con Sánchez, especialmente por su negativa a equiparar sus planes de gasto en defensa.
“Está apelando con gran eficacia a una audiencia doméstica anti-Trump y antiestadounidense, dejando de lado tanto la solidaridad transatlántica como la europea”, dijo un diplomático europeo que pidió anonimato.
Sánchez enfrenta un escenario complicado en el plano interno, donde escándalos y disputas con partidos minoritarios han frenado su agenda legislativa. La política exterior le brinda una oportunidad para proyectar fortaleza, según analistas y encuestadores.
Historiadores señalan que apela a un resentimiento histórico hacia EE.UU., vinculado al apoyo que Washington brindó al dictador Francisco Franco tras la Segunda Guerra Mundial a cambio del uso de bases militares.
En una encuesta de YouGov el mes pasado, el 66% de los españoles tenía una opinión “desfavorable” de EE.UU., incluso más que el 45% registrado antes del inicio del segundo mandato de Trump.
Otras posiciones de política exterior de Sánchez también gozan de amplio respaldo. Según sondeos, la mayoría de los españoles considera que las acciones de Israel en Gaza constituyen un genocidio —acusación que Israel rechaza— y condena la intervención estadounidense en Venezuela.
En una encuesta de Ipsos, más del 80% respaldó la propuesta de Sánchez de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 14 años.
En materia de defensa, la sociedad está más dividida, pero los votantes de izquierda apoyan su compromiso de menor gasto, indican los sondeos.
“Son áreas donde puede marcar la agenda, compensando la imagen de parálisis y reforzando su perfil como dique frente a la extrema derecha”, señaló Paula Cañas, analista de GAD3.
Desde la oposición conservadora, algunos lo responsabilizan por la exclusión de España de un bloque impulsado por EE.UU. para el comercio de minerales críticos y de reuniones preparatorias para la cumbre del G20 de diciembre.
Sánchez ve más beneficios que costos en la línea dura
Pese a ello, Sánchez no parece amilanarse.
Una fuente familiarizada con el desarrollo de su política sostuvo que tiene “olfato” para los asuntos internacionales y, aunque no teme expresar su opinión, sabe dónde están las “líneas rojas”.
Tres fuentes cercanas a Sánchez afirmaron que los vínculos con EE.UU. siguen siendo sólidos y no hay señales de que la comunicación diplomática se esté debilitando.
Sus partidarios citan el caso de Groenlandia, donde las amenazas de anexión de Trump llevaron a líderes europeos a adoptar una postura firme que terminó forzando una marcha atrás.
“La actual administración respetará si defiendes tus intereses, no si proyectas debilidad y finges ser lo que no eres”, dijo Arancha González Laya, decana en Sciences Po de París y ex ministra de Asuntos Exteriores con Sánchez.
“Muchos líderes europeos intentaron apaciguar a Trump. España no tiene intención de cambiar ni ocultar sus políticas… Eso destaca en medio del silencio de otros”.
El déficit comercial de España con EE.UU. también la hace menos vulnerable a aranceles punitivos que grandes exportadores como Francia o Alemania, explicó Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano.
“Sánchez tiene incentivos para continuar por este camino. Es muy difícil que EE.UU. castigue a España”, dijo Molina. “Tiene más para ganar que para perder”.

