LA PAZ.– El Gobierno de Bolivia planea contraer hasta 11.000 millones de euros en nueva deuda externa en los próximos tres años, a pesar de que el pasivo actual ya alcanza unos 22.900 millones de euros, cerca del 70% del Producto Interno Bruto (PIB), una estrategia que reavivó el debate político y las alertas de economistas sobre la sostenibilidad fiscal.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, confirmó el plan en declaraciones a la agencia Sputnik y defendió que el país aún cuenta con margen para endeudarse. Según explicó, los nuevos créditos apuntan a reactivar una economía que cayó cerca de 2% en 2025, en un contexto de inflación anual superior al 20%.
Espinoza sostuvo que el objetivo es captar entre 9.200 y 11.000 millones de euros adicionales, con un enfoque distinto al del endeudamiento tradicional. “La mayor parte no será deuda soberana clásica, sino financiamiento orientado al apalancamiento del sector privado y a proyectos público-privados, especialmente en infraestructura crítica”, afirmó.
El Ejecutivo de Rodrigo Paz ya cerró acuerdos con organismos multilaterales por montos significativos. Entre ellos, un crédito con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) por unos 2.800 millones de euros y otro con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por aproximadamente 4.100 millones. Los multilaterales concentran más del 70% de la deuda externa boliviana, según datos del Banco Central a junio de 2025.
Las proyecciones oficiales prevén un crecimiento de entre 0,5% y 0,7% en 2026, en contraste con la estimación del Banco Mundial, que anticipa una contracción del 1,1%.
La estrategia del Gobierno generó fuertes críticas de la oposición. El diputado Rolando Pacheco, de Alianza Popular, acusó al presidente Paz de incumplir su promesa electoral de no aumentar la deuda externa. “En solo dos meses envió tres solicitudes de créditos externos a la Asamblea. Estamos hipotecando al país para beneficiar a privados, y esas deudas también las pagará el Estado”, sostuvo.
Desde el plano técnico, el presidente del Colegio de Economistas de Tarija, Fernando Romero, advirtió que Bolivia está cerca de su límite de endeudamiento. “Si sumamos deuda externa e interna, el país ronda el 90% del PIB. La deuda externa aún ofrece algo de margen, pero el riesgo es elevado”, señaló, y subrayó que los nuevos créditos deberían destinarse exclusivamente a inversión productiva y no a gasto corriente.
Bolivia enfrenta así un delicado equilibrio entre financiar la recuperación económica y evitar que el peso de la deuda termine condicionando el crecimiento y la estabilidad fiscal a mediano plazo.

