PEKÍN.- Zhang Zhan, de 37 años, informó a principio de año sobre muertes, contagios y saturación de los hospitales que se estaba provocando en el epicentro de la pandemia, Wuhan.
Las autoridades chinas condenaron este lunes a la reportera acusándola de “provocar disturbios”. Una máxima que sirve como excusa para condenar a los opositores del régimen comunista.
La exabogada de 37 años fue detenida en mayo y lleva varios meses en huelga de hambre. Su defensa asegura que su estado de salud es “grave”.
El Apple Daily apunta que Zhang se negó a aceptar los cargos al considerar que su información, la cual publicó a través de WeChat y otras aplicaciones prohibidas en ese país como Twitter o YouTube, no deberían ser censuradas, ya que eran de interés público.
Según Amnistía Internacional (AI), su trabajo en Wuhan se centró en informar de detenciones de otros reporteros independientes y acoso a familiares de víctimas del coronavirus durante el que se considera fue el primer brote a nivel mundial de la pandemia.
La organización Chinese Human Rights Defenders (CHRD) aseguró en septiembre que la reportera había sido detenida por publicar que los ciudadanos de Wuhan habían recibido comida podrida durante el confinamiento de once semanas que vivió la ciudad y que fueron obligados a pagar altas tasas para poder hacerse pruebas de coronavirus.
La Fiscalía había pedido una sentencia de entre cuatro y cinco años de prisión por “publicar repetidamente un gran número de informaciones falsas” y aceptar entrevistas con medios extranjeros para “exagerar maliciosamente” la situación que vivió Wuhan.
En China no hay medios de comunicación que no sean oficiales y es de conocimiento mundial que las autoridades toman medidas drásticas contra activistas o informantes cuyas denuncias consideran que socavan la respuesta del gobierno frente al brote.
Xi Jiping, presidente de china, ha reiterado en varias ocasiones que su gestión frente a la pandemia fue correcta.

