BOGOTÁ.— El Senado de Colombia aprobó el Presupuesto General de la Nación 2026, por 136.700 millones de dólares, el más alto en la historia fiscal del país. El plan, que prioriza la inversión social, la educación, la salud y el desarrollo territorial, fue aprobado antes del plazo legal del 20 de octubre, tras intensas negociaciones políticas y ajustes técnicos. Con 50 votos a favor y 24 en contra, el Congreso dio luz verde a una cifra inédita destinada a fortalecer la justicia social y ampliar la cobertura de programas públicos.
El nuevo presupuesto mantiene la preeminencia del gasto de funcionamiento, seguido por el servicio de la deuda y la inversión pública, que muestra un crecimiento respecto a 2025. La composición busca preservar la estabilidad fiscal mientras impulsa el gasto en áreas clave como educación, salud, infraestructura y programas contra la pobreza.
Aunque dos tercios del presupuesto se destinan al funcionamiento del Estado, la inversión pública gana relevancia, representando el 15,6% del total, frente al 18,7% del servicio de deuda.
Pese al monto histórico, el presupuesto está condicionado a la aprobación de una ley de financiamiento que deberá generar 4.100 millones de dólares adicionales para cubrir el déficit de ingresos. El recorte de 2.500 millones de dólares frente al proyecto original facilitó el consenso parlamentario, pero no elimina la presión sobre las cuentas fiscales.
El Gobierno prevé que la activación temporal de la regla fiscal permita sostener la inversión sin comprometer la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, los analistas advierten que el margen será limitado y dependerá del contexto internacional y de la evolución de los precios de las materias primas.
El presupuesto regirá desde el 1 de enero de 2026, aunque la mayor parte de su ejecución quedará en manos del nuevo Gobierno que asumirá el 7 de agosto. Por eso, el Congreso reclamó continuidad en los programas sociales y eficiencia en la ejecución regional.
Entre las prioridades figuran el fortalecimiento del sistema de salud, la mejora de la infraestructura educativa y vial, y el impulso a proyectos de energía limpia y desarrollo rural. El desafío será traducir el incremento del gasto en resultados concretos para la población, evitando presiones inflacionarias o un aumento de la deuda.
El Presupuesto 2026 representa tanto una oportunidad como una prueba de responsabilidad fiscal. Su aprobación confirma la prioridad social del gasto, pero deja abierta la tarea de equilibrar las cuentas públicas sin frenar el crecimiento.
Con 136.700 millones de dólares, Colombia encara 2026 con el reto de invertir mejor, mantener la estabilidad económica y garantizar una transición ordenada entre gobiernos.

