WALL STREET.— Los inversores atentos a la decisión de política monetaria de mitad de semana de la Reserva Federal —que recortó la tasa de interés en un cuarto de punto y dejó abierta la posibilidad de no realizar más recortes en diciembre— podrían estar ignorando otro desarrollo crucial que ocurrirá en el último mes del año.
El banco central anunció que pronto pondrá fin a su programa de reducción del balance, actualmente de unos US$ 6,6 billones, bajo la iniciativa conocida como ajuste cuantitativo o quantitative tightening (QT), lanzada en 2022 como complemento a las subas de tasas destinadas a combatir la inflación.
El anuncio tomó por sorpresa a algunos participantes del mercado, aunque el presidente de la Fed, Jerome Powell, ya había sugerido hace poco más de dos semanas que el programa podría finalizar en los “próximos meses”. Hasta principios de septiembre, los grandes bancos y analistas esperaban que la reducción del balance concluyera entre enero y abril de 2026.
Poner fin al programa el 1° de diciembre representa otra forma de relajar las condiciones financieras, aunque a través de canales distintos a los de un recorte de tasas. Las variaciones en el balance de la Fed afectan el “andamiaje” del sistema financiero de un modo poco visible para la mayoría de los inversores, a menos que algo falle.
La decisión llega justo antes del anuncio trimestral de refinanciación del Tesoro estadounidense, previsto para la próxima semana, lo que tiene varias implicancias para los mercados.
Por un lado, podría motivar a los inversores a moverse hacia activos como acciones y mercados de financiamiento a corto plazo, ayudando a aliviar las tensiones de liquidez, según Will Compernolle, estratega macro de FHN Financial. Por otro, le otorga al Tesoro mayor margen para aumentar su saldo de caja y financiar operaciones, señaló.
Todo esto, en teoría, debería contribuir a que tanto el gobierno federal como el sistema financiero funcionen con mayor fluidez, sin provocar sobresaltos en los mercados.
A partir del 1° de diciembre, con la Fed dejando de reducir sus tenencias de valores, el banco central dejará de drenar liquidez y pasará a reinvertir los vencimientos de sus títulos, inyectando nuevamente dinero al mercado.
El banco central precisó que reinvertirá todos los pagos de capital de sus activos respaldados por agencias en letras del Tesoro (T-bills), y que además renovará en subastas todos los vencimientos de bonos del Tesoro que posee.
La Fed vuelve a comprar letras del Tesoro
“Cuando la Fed está reduciendo su balance, los valores que vencen deben ser absorbidos por el mercado privado. Cuando detiene ese proceso, el mercado ya no necesita absorber esos títulos al mismo ritmo, y las inversiones privadas pueden dirigirse hacia otros activos, como instrumentos de riesgo o mercados de financiamiento a corto plazo”, explicó Compernolle.
Todo esto se entrelaza con el anuncio de refinanciación del Tesoro. “El Tesoro proyecta cuánto efectivo quiere mantener en su cuenta general, y ahora tiene más margen para hacerlo, ya que dejará de competir con la Fed por los fondos de los inversores, especialmente en letras del Tesoro”, añadió. “Además, la Fed se convertirá en un comprador dispuesto, absorbiendo parte de esa demanda.”
El balance de la Fed alcanzó un máximo cercano a US$ 9 billones en 2022, tras las compras masivas de bonos del Tesoro y títulos hipotecarios durante la pandemia para reducir las tasas de largo plazo y estimular el crédito y la demanda.
Luego, en junio de 2022, comenzó el proceso de ajuste cuantitativo (QT) para frenar la inflación y endurecer las condiciones financieras. Esa política contribuyó significativamente a la caída de las acciones y fuertes pérdidas en el mercado de bonos ese año.
Pero el panorama actual es distinto: en 2025, el mercado accionario estadounidense ha alcanzado repetidos máximos históricos y la volatilidad en los bonos del Tesoro cayó a mínimos desde 2021. El fin del QT en diciembre podría favorecer a las acciones, al mejorar la liquidez y presionar a la baja los rendimientos de largo plazo.
“Por cada dólar de bonos del Tesoro o títulos hipotecarios que la Fed dejaba vencer, el mercado privado debía absorber ese dólar”, explicó Bill Adams, economista jefe de Comerica Bank. “Ahora que la Fed ya no reduce sus tenencias, ese flujo de inversión puede dirigirse a activos que impulsen la economía.”
El fin del QT podría traducirse en más liquidez y mayor flujo hacia activos de riesgo, añadió Adams.
Mientras tanto, los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo siguen subiendo pese al recorte de tasas, luego de que Powell destacara las “fuertes diferencias” dentro del Comité respecto a los pasos a seguir en diciembre.
Las acciones cerraron la última jornada de octubre en terreno positivo, impulsadas por buenos resultados corporativos: el Dow Jones subió +0,09%, el S&P 500 +0,26% y el Nasdaq +0,61%, todos con avances semanales y mensuales.
Los rendimientos del Tesoro de 10 y 30 años se mantuvieron casi sin cambios el viernes, pero subieron 10,4 y 8,3 puntos básicos en la semana, respectivamente, alcanzando máximos de tres semanas de 4,1% y 4,7%.
Incluso si la Fed decide no recortar tasas en diciembre, el fin del QT podría equivaler, en la práctica, a un recorte de un cuarto de punto, según John Luke Tyner, gestor de Aptus Capital Advisors. “Esto debería aliviar las presiones en las reservas bancarias y ayudar a gestionar la oferta y duración de la deuda del Tesoro”, señaló.
No todos comparten esa visión. El economista Derek Tang, de Monetary Policy Analytics, opinó que el fin del QT refuerza el apetito por riesgo en los mercados, pero lo considera un ajuste incremental, ya que simplemente adelanta entre tres y seis meses el calendario previsto.
Aun así, el fin del QT podría influir en el anuncio de refinanciación del Tesoro del 5 de noviembre, ya que determinará cuánto puede emitir el gobierno en letras a corto plazo. Tang anticipa que el Tesoro “probablemente tendrá en cuenta la postura de la Fed y se preguntará si puede emitir más T-bills, dado que el banco central está dispuesto a absorber una mayor cantidad”.
Por otro lado, los fondos de mercado monetario orientados a T-bills alcanzaron un récord de US$ 7,42 billones la semana pasada, según el Investment Company Institute. Esta cifra refleja la fuerte demanda de letras del Tesoro y respalda la idea de que el Tesoro tiene mayor margen de maniobra para fortalecer su posición de liquidez mediante endeudamiento con inversores, explicó Compernolle.

