PEKÍN.— El gigantesco proyecto hidroeléctrico de China promete desatar una nueva ola de financiamiento y fortalecer el mercado de deuda verde, un sector que está siendo cada vez más impulsado por la principal economía asiática, en un momento en que EE.UU. y Europa enfrentan una desaceleración.
Una nueva empresa estatal, China Yajiang Group, fue creada para liderar el desarrollo del Yarlung Tsangpo en el Tíbet, una obra de 1,2 billones de yuanes (167.000 millones de dólares), y podría recurrir a préstamos bancarios o al mercado de bonos, según escribieron los analistas de Citigroup Xiangrong Yu y Xinyu Ji en una nota.
El financiamiento “podría encajar bien en el concepto de financiamiento verde”, señalaron los analistas el lunes. El Banco Popular de China cuenta con “herramientas de redescuento para la reducción de carbono” listas para ser utilizadas, y también podrían aprovecharse bonos especiales emitidos por el gobierno chino, añadieron.
Las entidades chinas han emitido más deuda verde en lo que va del año que cualquier otro país, con 81.000 millones de dólares en préstamos y bonos, superando los 76.000 millones de EE.UU. y los 45.000 millones de Alemania, según datos de Bloomberg Intelligence. En abril, China recaudó 826 millones de dólares en su primera emisión soberana de bonos verdes, con el objetivo de atraer a inversores internacionales y mostrar sus credenciales ambientales.
“Un proyecto verde tiene valor de escasez —todavía existe un pequeño ‘greenium’ (prima verde) en el mercado onshore”, afirmó Gabriel Yu, gestor de cartera en Ping An of China Asset Management en Hong Kong. Es probable que haya demanda de emisiones a largo plazo, como bonos a 10 años, ya que actualmente hay pocas opciones disponibles en ese plazo. El rendimiento soberano onshore a 10 años ronda el 1,7%.
Además del costo de 1,2 billones de yuanes para la construcción de las centrales hidroeléctricas, el proyecto requerirá otros 768.000 millones de yuanes en inversiones relacionadas con la red eléctrica, según los analistas de Citi liderados por Pierre Lau.
Sin embargo, los inversores en deuda verde deberán lidiar con los potenciales riesgos del proyecto, que se está desarrollando en una cuenca fluvial que se superpone con una de las zonas de mayor biodiversidad del mundo.
“Los inversores o prestamistas enfocados en la sostenibilidad no deberían financiar este proyecto”, advirtió Susanta Mazumdar, gerente del fondo Tribeca Asia Infrastructure Fund. “Es un desastre ecológico en potencia y muy dañino para el medio ambiente.”
A nivel global, los proyectos de represas han enfrentado históricamente críticas por los daños ecológicos, el desplazamiento de comunidades y su rol en la generación de deslizamientos de tierra.
“Se han planteado preocupaciones sobre posibles daños a la biodiversidad, los cuales probablemente deberán evaluarse de manera más exhaustiva”, señaló Rose Choy, directora de investigación para Asia-Pacífico en el Anthropocene Fixed Income Institute, una organización sin fines de lucro.

