ILLINOIS.— El estado de Illinois y la ciudad de Chicago presentaron el lunes una demanda contra el presidente Donald Trump, buscando bloquear el despliegue de tropas de la Guardia Nacional federalizadas en Chicago, justo cuando cientos de efectivos provenientes de Texas se dirigían a la tercera ciudad más grande del país.
Trump intensificó el enfrentamiento con los estados y ciudades gobernados por demócratas por el uso de fuerzas militares dentro del territorio nacional, al amenazar con invocar la Ley de Insurrección, un recurso que le permitiría eludir las restricciones judiciales sobre el envío de tropas a lugares donde los funcionarios locales no las han solicitado.
Illinois presentó la demanda en respuesta a las órdenes del secretario de Defensa, Pete Hegseth, emitidas durante el fin de semana, que colocaban bajo control federal a 300 miembros de la Guardia Nacional de Illinois y movilizaban a otros 400 efectivos de Texas con destino a Chicago.
Mientras se analiza el pedido de una orden judicial temporal, abogados del gobierno informaron el lunes en una audiencia que las tropas de Texas ya estaban en tránsito hacia Illinois. Poco después, Trump emitió otro memorando para convocar a 300 efectivos adicionales de la Guardia Nacional de Illinois, reforzando la orden previa de Hegseth.
La jueza federal April Perry permitió que el gobierno continuara con el despliegue en Chicago mientras responde a la demanda del estado, y fijó como plazo la medianoche del miércoles para que el gobierno presente su respuesta.
El conflicto en Illinois surgió después de que una jueza federal en Oregon bloqueara temporalmente el domingo el envío de tropas de la Guardia Nacional a la ciudad de Portland por parte de la administración Trump.
Poco después del fallo de Perry, Trump declaró ante periodistas en el Despacho Oval que podría invocar la Ley de Insurrección de 1792, lo que permitiría a los soldados participar directamente en tareas de seguridad civil, algo sin muchos precedentes recientes.
“Lo haría si fuera necesario. Hasta ahora no lo ha sido. Pero tenemos una Ley de Insurrección por una razón. Si tuviera que aplicarla, lo haría”, dijo Trump. “Si la gente estuviera siendo asesinada y los tribunales o los gobernadores nos bloquearan, claro que lo haría.”
Más tarde, en una entrevista con Newsmax, reiteró que sólo recurriría a la ley si fuese indispensable, y mencionó el caso de Portland, Oregon, donde el gobernador y el alcalde se oponen al despliegue de la Guardia Nacional para contener las protestas.
“Si ves lo que ha estado pasando en Portland, eso es insurrección pura”, afirmó Trump.
La Ley de Insurrección ha sido usada de forma excepcional, en casos extremos de disturbios. La última vez fue en 1992, cuando el presidente George H. W. Bush la invocó tras el pedido del gobernador de California para sofocar los disturbios en Los Ángeles después del juicio a los policías que golpearon al afroamericano Rodney King.
Hoy, los estados y ciudades gobernados por demócratas resisten los intentos de Trump de usar fuerzas militares en suelo urbano, mientras la Casa Blanca sostiene que son necesarias para proteger a los empleados federales de los “disturbios violentos” y la “anarquía”.
Trump ha expandido el uso del ejército estadounidense en su segundo mandato, incluyendo el despliegue de tropas en la frontera y órdenes para abatir presuntos narcotraficantes en embarcaciones cerca de Venezuela sin debido proceso.
Las tropas de la Guardia Nacional son fuerzas estatales que responden a sus gobernadores, excepto cuando son llamadas al servicio federal. Trump ha ordenado su envío a Los Ángeles, Chicago, Washington D.C. y Portland, lo que ha generado múltiples demandas de autoridades locales.
La demanda de Chicago es la cuarta acción legal contra el uso sin precedentes de soldados para tareas de seguridad interior. Aunque los tribunales no han emitido fallos definitivos, jueces en California y Oregon han considerado de forma preliminar que Trump probablemente excedió su autoridad.
La demanda de Illinois sostiene que el presidente republicano está usando un “pretexto endeble” para justificar el despliegue militar, argumentando que una instalación del ICE en un suburbio de Chicago necesita protección ante posibles protestas.
El gobernador J.B. Pritzker acusó a Trump, en conferencia de prensa, de agravar innecesariamente las tensiones al intentar sumar tropas de la Guardia Nacional a las fuerzas federales del ICE y otras agencias ya presentes en la ciudad. Según Pritzker, esos agentes han disparado gases lacrimógenos y balas de goma contra manifestantes pacíficos, traumatizando y deteniendo incluso a menores de edad.
“Donald Trump está utilizando a nuestros militares como piezas de propaganda y como peones en su intento ilegal de militarizar las ciudades del país”, declaró Pritzker.
“Su visión delirante de Chicago como un infierno, una zona de guerra y la peor ciudad del mundo es pura basura”, agregó.
Trump respondió reafirmando su postura de que Chicago “es como una zona de guerra”, y sostuvo que el gobernador y el alcalde han perdido el control.
“Es probablemente peor que casi cualquier ciudad del mundo. Podrías ir a Afganistán o a muchos otros lugares, y probablemente se asombrarían de la cantidad de crimen que tenemos”, dijo el presidente.

