BAGDAD.— Varios grupos milicianos poderosos respaldados por Irán en Irak están dispuestos a desarmarse por primera vez para evitar el riesgo de un conflicto creciente con el gobierno de Donald Trump, dijeron a Reuters diez altos comandantes y funcionarios iraquíes.
La medida busca reducir tensiones luego de que funcionarios estadounidenses advirtieran en reiteradas ocasiones, en privado, al gobierno iraquí desde que Trump asumió el poder en enero, según las fuentes, que incluyen a seis comandantes locales de cuatro milicias principales.
Izzat al-Shahbndar, un influyente político chiita cercano a la coalición gobernante en Irak, declaró a Reuters que las conversaciones entre el primer ministro Mohammed Shia al-Sudani y varios líderes milicianos estaban «muy avanzadas» y que los grupos estaban inclinados a acatar los pedidos de desarme de EE. UU.
Funcionarios estadounidenses habrían advertido a Bagdad que, a menos que actuara para desmantelar estas milicias que operan en su territorio, EE. UU. podría lanzar ataques aéreos contra ellas, añadieron.
“Las facciones no están actuando con terquedad ni insistiendo en continuar tal como están”, dijo. “Son plenamente conscientes de que podrían convertirse en blanco de EE. UU.”.
Los seis comandantes milicianos entrevistados en Bagdad y una provincia del sur, que pidieron anonimato por la sensibilidad del tema, pertenecen a Kataib Hezbollah, Nujabaa, Kataib Sayyed al-Shuhada y Ansarullah al-Awfiyaa.
“Trump está listo para llevar la guerra con nosotros a un nivel peor, lo sabemos, y queremos evitar ese escenario”, dijo un comandante de Kataib Hezbollah, la milicia chiita más poderosa, que habló con el rostro cubierto y gafas oscuras.
Según los comandantes, su principal aliado y patrocinador, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), les dio luz verde para tomar las decisiones necesarias para evitar quedar atrapados en un conflicto devastador con EE. UU. e Israel.
Las milicias forman parte de la Resistencia Islámica en Irak, una coalición de unas 10 facciones chiitas radicales que controlan cerca de 50.000 combatientes y cuentan con misiles de largo alcance y armamento antiaéreo, según dos funcionarios de seguridad. Este grupo ha reivindicado decenas de ataques con misiles y drones contra Israel y fuerzas estadounidenses en Irak y Siria desde que comenzó la guerra en Gaza hace unos 18 meses.
Farhad Alaaeldin, asesor de política exterior del primer ministro Sudani, respondió a Reuters que el gobierno estaba comprometido a asegurar que todas las armas en Irak estén bajo control estatal a través de un «diálogo constructivo con diversos actores nacionales».
Dos funcionarios de seguridad iraquíes señalaron que Sudani está presionando para que todas las milicias de la Resistencia Islámica en Irak entreguen sus armas, ya que responden a la IRGC o a la Fuerza Quds de Irán, y no al Estado iraquí.
Algunas facciones ya evacuaron sus cuarteles generales y redujeron su presencia en ciudades como Mosul y Anbar desde mediados de enero, por temor a ataques aéreos, indicaron fuentes oficiales y comandantes.
Muchos líderes también han reforzado sus medidas de seguridad, cambiando con frecuencia de teléfonos, vehículos y lugares de residencia.
El Departamento de Estado de EE. UU. afirmó que sigue presionando a Bagdad para que controle a las milicias:
“Estas fuerzas deben responder al comandante en jefe de Irak y no a Irán”, agregó.
Un funcionario estadounidense, que pidió anonimato, advirtió que ya ha habido casos en el pasado en que las milicias cesaron ataques por presión estadounidense, y se mostró escéptico respecto a que el desarme sea duradero.
La Guardia Revolucionaria de Irán no hizo comentarios, y las cancillerías de Irán e Israel no respondieron a las consultas de Reuters.

