MUNDO.— Estados Unidos cayó al puesto 57 de 180 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, tras haber perdido 10 posiciones el año anterior. RSF señala que el regreso de Trump a la Casa Blanca ha generado un entorno cada vez más hostil para el periodismo.
Según el informe, su administración ha:
- Politizado instituciones clave,
- Reducido el apoyo a medios independientes,
- Marginado a periodistas y generado desconfianza hacia los medios.
Además, Trump suspendió la financiación de medios públicos internacionales como Voice of America y congeló los fondos de ayuda al desarrollo de la agencia USAID, afectando a cientos de medios en todo el mundo.
América Latina: un panorama preocupante
El informe de RSF destaca el avance de tendencias autoritarias en varios países latinoamericanos:
Argentina
El presidente Javier Milei es señalado por:
- Estigmatizar periodistas,
- Desmantelar medios públicos,
- Usar la pauta estatal con fines políticos.
Perú
Se denuncian presiones sobre medios independientes bajo el gobierno de Dina Boluarte.
El Salvador
Nayib Bukele impulsa propaganda oficial y ataca a medios críticos, consolidando un modelo de comunicación cerrado al escrutinio público.
Nicaragua
El régimen de Daniel Ortega aparece como el caso más extremo:
- Erradicó los medios independientes,
- Retiró la nacionalidad a periodistas,
- Forzó al exilio a cientos de profesionales de prensa.
Nicaragua ocupa ahora el último puesto de América Latina, superando incluso a Cuba en la clasificación.
Venezuela
Cae cuatro lugares hasta el puesto 160, consolidando su deterioro en materia de libertades informativas.
Brasil: señales de recuperación
En contraste, RSF destaca la mejora de Brasil tras la salida de Jair Bolsonaro. El país sigue avanzando en la recuperación del espacio para el periodismo independiente.
México: el país más peligroso sin guerra
Aunque no está en conflicto armado, México sigue siendo el país más peligroso para ejercer el periodismo en América Latina. Desde 2019, han sido asesinados 37 periodistas, según RSF. Su debilitado ecosistema mediático y la falta de protección para la prensa lo llevaron a perder tres posiciones en el ranking global, ubicándose en el puesto 124.

