PEKÍN.— Los últimos tanqueros que transportan crudo venezolano sancionado hacia Asia llegarán en los próximos días, lo que en la práctica pone fin al acceso relativamente fácil de China a una fuente de petróleo barato que ayudó a sostener a su sector de refinación.
Los buques —que cargaron y zarparon en su mayoría antes de que el bloqueo de Estados Unidos sobre Venezuela comenzara a aplicarse con fuerza el mes pasado— probablemente se sumen a una flota que ya permanece a la espera en aguas frente a Malasia y China.
Muchas de estas naves transportan crudo pesado y ácido del país sudamericano, suministrado bajo el ahora depuesto presidente Nicolás Maduro, y funcionan como un colchón de corto plazo para compradores chinos que se preparan para un escenario de precios más altos.
El Tamia y el Loyalty, que cargaron en noviembre y diciembre respectivamente, figuran entre los últimos arribos a Asia, según datos de las firmas de análisis Kpler y Vortexa. Ambos buques, que transportan en conjunto unos 3,8 millones de barriles, navegan rodeando el Cabo de Buena Esperanza y se dirigen al este hacia Asia, con arribos previstos para el próximo mes. En la actualidad, alrededor de 24 millones de barriles de crudo venezolano se mantienen en almacenamiento flotante a nivel global, de los cuales cerca de la mitad está en Asia, de acuerdo con estimaciones de Kpler.
Desde la captura de Maduro a comienzos de enero, Washington busca tomar control del comercio petrolero venezolano, reactivando el flujo de crudo hacia las refinerías estadounidenses. Los traders de commodities Vitol Group y Trafigura Group también están jugando un rol clave en este nuevo vínculo, gracias a licencias otorgadas por Estados Unidos.
Para los compradores chinos, en especial las refinerías privadas que durante años se beneficiaron de insumos baratos, el panorama es poco alentador. Esta semana, Vitol ofreció crudo Merey a China con descuentos de alrededor de 5 dólares por barril frente al Brent, muy por debajo de los niveles de hasta 15 dólares por barril que se observaban antes de la ofensiva estadounidense.
Los volúmenes de crudo venezolano que ya están en el mar y en camino a China alcanzan para cubrir entre uno y dos meses de las necesidades del mayor importador mundial, según operadores del mercado. Algunas de las naves transportan cargamentos ya vendidos y solo esperan una ventana para descargar, mientras que otras cargas aún no tienen comprador.
Una vez que se agoten esos volúmenes, China deberá pagar precios internacionales por el crudo venezolano o recurrir a alternativas más costosas, como calidades de Canadá o Irán.

