WASHINGTON.— «Claro que lo haría«, respondió Donald Trump al ser cuestionado por ‘Politico’ sobre si extendería una ofensiva militar estadounidense a países como Colombia y México, en medio de su alegada lucha contra el narcotráfico.
Pese a que afirmó estar impulsando una “agenda de paz”, el mandatario estadounidense subrayó que estaría dispuesto a apuntar contra lo que asegura son objetivos en la región vinculados al tráfico de drogas.
Declaraciones similares en las últimas semanas han elevado las alertas de los gobiernos en la región, a medida que Trump aumenta el despliegue naval en el Caribe, que inició el pasado 19 de agosto y que desde septiembre ha estado acompañado de ataques contra supuestas narcolanchas en aguas cercanas a Venezuela.
En paralelo, Trump ha aumentado las amenazas contra el presidente de Nicolás Maduro, por quien EE. UU. ofrece una recompensa de 50 millones de dólares y al que acusa de ser el líder del llamado Cartel de los Soles, grupo que recientemente clasificó como una “organización terrorista”.
En esta ocasión, Trump se negó a confirmar si pasaría a un despliegue de tropas por tierra en Venezuela, pese a que ya había amenazado abiertamente a Caracas con esa acción. “No quiero pronunciarme sobre el despliegue de tropas terrestres. No hablo de eso (…) No quiero hablar con ustedes sobre estrategia militar», sostuvo ante la insistencia de ‘Politico’.
Sin embargo, cuestionado sobre qué tan lejos está dispuesto a hacer para qué Maduro salga del poder, Trump respondió que «sus días están contados».
La viceministra cubana de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, negó que el Gobierno de su país haya contactado a Estados Unidos sobre cómo sería la región sin el presidente Nicolás Maduro al frente de Venezuela.
«Cuba rechaza por absurdas y falsas las informaciones de prensa que afirman supuestos contactos entre funcionarios cubanos y el Gobierno de Estados Unidos para abordar asuntos internos que son responsabilidad exclusiva del gobierno venezolano», aseveró.
Vidal agregó a la agencia de noticias AP que sectores belicistas de Estados Unidos estaban llevando a cabo una campaña de desprestigio diseñada para crear una ruptura entre La Habana y Caracas y servir de pretexto para la agresión estadounidense en la región.
«Cuba rechaza los intentos de empañar su impecable historial de lucha por la paz en América Latina y el Caribe y contra el narcotráfico», remarcó Vidal.
Sus declaraciones llegan después de que fuentes familiarizadas con el asunto señalaran a la agencia de noticias Reuters, el pasado sábado 6 de diciembre, que la campaña de presión de EE. UU. contra Venezuela llevó a «elementos dentro del régimen cubano» a contactar a Washington sobre cómo sería la región sin Maduro al frente de Venezuela.
«Han habido conversaciones entre ambos sobre cómo sería el mundo sin un régimen de Maduro», aseguraron las fuentes, que pidieron permanecer en el anonimato para tratar información sensible. Y se negaron a revelar quién específicamente de Cuba contactó a la Administración estadounidense.
Al igual que Maduro, aliado de la isla, La Habana rechaza los ataques de EE. UU. en aguas del Caribe y Pacífica que dejan al menos 87 personas muertas, al tiempo que acusa al Gobierno de Donald Trump de buscar un derrocamiento violento del gobierno venezolano, en medio de la dramática escalada del poder de fuego estadounidense en la región latinoamericana.
Está previsto que el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, y el secretario de Estado, Marco Rubio, se reúnan este martes con los legisladores del llamado «Grupo de los Ocho (comité de inteligencia y líderes del Senado y la Cámara de Representantes de ambos partidos), que recibe información sobre las principales medidas de seguridad nacional.
La revelación de la reunión informativa se produce en medio de la creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela, mientras el presidente Donald Trump amenaza con ataques terrestres contra presuntos narcotraficantes venezolanos, tras más de tres meses de campaña militar contra supuestos barcos cargados de drogas en el Caribe y el Pacífico.
También se espera que el almirante Alvin Holsey, comandante saliente del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de EE. UU., encargado de supervisar a las tropas estadounidenses en Latinoamérica, sostenga una reunión con un grupo separado de legisladores de la Cámara de Representantes y el Senado este martes, según anticiparon dos personas familiarizadas con el asunto.
Holsey dejará su cargo el próximo viernes, menos de dos meses después de anunciar sorpresivamente su jubilación anticipada.
Su declaración del 15 de octubre, anunciando su salida del Comando Sur de EE. UU., se produjo poco más de un mes después de la intensificación de la campaña del Pentágono contra presuntos barcos con narcotraficantes, que ha resultado en la muerte de casi 90 personas y ha suscitado preocupación entre los demócratas del Congreso y numerosos expertos legales.

