WASHINGTON — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi que evitara escalar su disputa con China, según fuentes con conocimiento directo de la conversación, mientras intenta preservar la frágil tregua comercial con Pekín.
Takaichi desató a comienzos de mes la mayor crisis diplomática con China en años, al afirmar en el Parlamento que un eventual ataque chino a Taiwán que pusiera en riesgo a Japón podría justificar una respuesta militar. Pekín reaccionó con furia y emitió una advertencia de viaje para sus ciudadanos.
En la llamada del martes, Trump expresó que no quería ver un aumento de tensiones, dijeron dos funcionarios japoneses. No hizo exigencias concretas ni pidió rectificaciones, señal de que no replicó la postura china. Tokio sostiene que las declaraciones de Takaichi reflejan la política tradicional del Gobierno.
La conversación se produjo después de que Trump hablara con Xi Jinping, quien le remarcó que la reunificación con Taiwán es central en la visión china del orden mundial, según Xinhua. Taiwán, autogobernado y democrático, rechaza las reclamaciones de soberanía de Pekín.
Trump, que planea viajar a China en abril, evitó pronunciarse públicamente sobre si Taiwán estuvo sobre la mesa, y aseguró en cambio que los vínculos entre ambas potencias son “extremadamente fuertes” y que están cerca de cerrar un acuerdo comercial de amplio alcance. “La relación entre Estados Unidos y China es muy buena, y eso también es muy bueno para Japón, nuestro aliado cercano”, dijo en un comunicado.
En Tokio, crece la preocupación de que Trump suavice el apoyo a Taiwán para asegurar un pacto comercial con China, un giro que, temen, podría envalentonar a Pekín. “Para Trump, lo que importa son las relaciones con China. Japón siempre ha sido una carta en esa negociación”, señaló Kazuhiro Maejima, profesor de política estadounidense.
El silencio público de Trump sobre la escalada con China inquieta al Gobierno japonés. Aunque el embajador estadounidense en Tokio ratificó que Washington respalda a Japón ante la “coerción” china, varios legisladores dijeron a Reuters que esperaban un apoyo más contundente de su principal aliado de seguridad.
Japón alberga la mayor concentración de tropas estadounidenses fuera de EE.UU., incluyendo un grupo de portaaviones y fuerzas anfibias de Marines, clave en el equilibrio militar de Asia oriental. Washington ha celebrado el refuerzo defensivo japonés, que irrita a China.
Desde Pekín, el tono subió otro escalón. El Diario del Pueblo, portavoz del Partido Comunista, pidió a EE.UU. “contener a Japón” para evitar cualquier intento de “revivir el militarismo”, evocando la memoria de la Segunda Guerra Mundial.
El despacho de Takaichi remitió consultas a un resumen oficial que menciona discusiones sobre la relación EE.UU.–China, sin detalles adicionales. El Gobierno negó además que Trump le aconsejara no provocar a Pekín en materia de Taiwán, tal como afirmó el Wall Street Journal.
Las palabras de Takaichi rompieron con la tradicional ambigüedad estratégica de sus predecesores, que evitaban detallar públicamente qué escenario podría activar una respuesta militar. Ahora, con sus declaraciones en el dominio público, funcionarios admiten que será difícil dar marcha atrás, complicando aún más la desescalada de un conflicto que podría golpear la economía y abrir un largo invierno en las relaciones China–Japón.

