WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, acordaron este jueves retomar las conversaciones comerciales con el objetivo de resolver las disputas sobre aranceles y el suministro de minerales de tierras raras, un tema central en las tensiones entre las dos mayores economías del mundo.
Trump reconoció que la relación comercial con China se había “desviado un poco”, pero aseguró que ahora “estamos en muy buena posición con China y el acuerdo comercial”. Añadió que se realizarán nuevas negociaciones “pronto” y en “un lugar aún por determinar”.
Representarán a Trump en las conversaciones el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el representante de Comercio, Jamieson Greer.
“Es un asunto muy complejo y lo hemos ordenado”, dijo Trump a periodistas en el Despacho Oval. “Estábamos resolviendo algunos puntos, principalmente relacionados con los imanes de tierras raras y otras cuestiones”.
La llamada entre ambos mandatarios generó cierto optimismo en Wall Street sobre una posible reducción de aranceles, aunque el entusiasmo de los inversores fue limitado. Las acciones estadounidenses se mantuvieron prácticamente sin cambios este jueves por la tarde, tras una breve alza posterior a la conversación entre los líderes.
“La llamada de 90 minutos entre Trump y Xi parece haber desbloqueado el estancamiento en torno a minerales críticos y otras preocupaciones inmediatas, allanando el camino para nuevas conversaciones”, dijo Wendy Cutler, exnegociadora comercial estadounidense y actual miembro del Asia Society Policy Institute.
Según un comunicado del gobierno chino, Xi invitó a Trump y a la primera dama Melania Trump a visitar China, y Trump dijo en redes sociales que respondió con una invitación para que Xi visite EE. UU. Más tarde, el mandatario estadounidense aseguró que ambos líderes aceptaron las invitaciones.
La llamada marcó el último giro en la volátil relación entre EE. UU. y China desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Se produjo apenas un día después de que Trump se quejara en redes sociales de que su contraparte era “EXTREMADAMENTE DIFÍCIL DE NEGOCIAR”.
Todavía no está claro si esta conversación abrirá paso a una paz comercial duradera ni si se reanudarán los envíos de minerales críticos, fundamentales para las empresas estadounidenses. Trump no especificó si Pekín accedió a agilizar las licencias de exportación de imanes esenciales para numerosos productos estadounidenses. También quedaron dudas sobre qué concesiones ofreció Trump a Xi.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China afirmó que Trump le aseguró a Xi que los estudiantes chinos son bienvenidos en EE. UU., a pesar de que Washington ha avanzado en bloquear visados y revocar permisos a algunos estudiantes. “Los estudiantes chinos están viniendo. No hay problema. Es un honor tenerlos”, dijo Trump luego a la prensa.
Sin embargo, el tono del comunicado chino fue más combativo que el del líder estadounidense. Según el Ministerio, la llamada fue iniciada por Trump y Xi le pidió que eliminara las “medidas negativas” impuestas a China. Además, aseguró que Pekín ha cumplido con los términos de la tregua arancelaria alcanzada en mayo en Ginebra, pese a que funcionarios de EE. UU. se quejan de que los controles a la exportación de tierras raras aún no se han flexibilizado lo suficiente.
“Dado lo rápido que surgieron malentendidos tras las reuniones de Ginebra, las expectativas para las nuevas negociaciones comerciales deberían ser bajas”, advirtió Cutler.
Trump dijo que la conversación, que duró una hora y media, se centró casi exclusivamente en comercio. No obstante, el comunicado chino sugiere que Xi también advirtió a Trump sobre Taiwán, tras reportes de que EE. UU. estaba aumentando el envío de armas a la isla.
Una tregua frágil
No todos los comentarios de la administración Trump fueron positivos. Lutnick pidió reforzar los controles de exportación para evitar que China robe tecnología que pueda impulsar su desarrollo en inteligencia artificial y aviación.
“En la carrera por la supremacía en IA, ellos están detrás, pero están trabajando con el gobierno central para superarnos y lograr una superioridad intelectual”, dijo Lutnick en una audiencia en el Congreso.
Xi, por su parte, comparó la relación entre China y EE. UU. con “un gran barco” y dijo que ambos líderes deben “tomar el timón y fijar el rumbo adecuado”, señalando que “es especialmente importante evitar las diversas perturbaciones y alteraciones”, según el Ministerio chino.
Las negociaciones comerciales entre ambos países se estancaron tras las reuniones del 12 de mayo en Ginebra, con ambas partes acusándose de violar el acuerdo que redujo temporalmente los aranceles.
La llamada fue el primer contacto formal conocido entre Trump y Xi desde que el estadounidense asumió nuevamente la presidencia. La última conversación entre ambos había tenido lugar en enero, antes de la investidura de Trump.

