BEIJING.- Siria no quiere ver combates con Turquía, afirmó el martes su ministro de Relaciones Exteriores, luego de que Turquía dijera que uno de sus puestos en la región siria de Idlib fue atacado desde un área controlada por las fuerzas del gobierno de Damasco.
Rusia, que apoya al presidente sirio Bashar al-Assad en la guerra civil de su país, y Turquía, que siempre respaldó a un grupo de los opositores que lucharon contra él, copatrocinaron un pacto de desescalada para el área, que ha estado vigente desde el año pasado.
Pero el acuerdo ha fracasado en los últimos meses, obligando a cientos de miles de civiles a huir. Unas 300 personas murieron a causa de los ataques aéreos y bombardeos de Siria y Rusia en la zona desde fines de abril, según Naciones Unidas.
Idlib, en el noroeste de Siria a lo largo de la frontera con Turquía, es el último bastión restante de los rebeldes antigubernamentales después de ocho años de guerra civil.
«Esperamos que nuestro ejército y el ejército turco no luchen. Esta es nuestra postura de principios», sostuvo el ministro de Relaciones Exteriores de Siria, Walid al-Moualem, a los reporteros en Beijing, junto al principal diplomático del gobierno chino, el consejero de Estado Wang Yi.
«Estamos luchando contra los terroristas, especialmente en Idlib, que es territorio sirio, parte de nuestro país», confirmó al-Moualem.

