BUENOS AIRES.— El Banco Central de la República Argentina y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos firmaron una línea de swap de divisas por 20.000 millones de dólares, en lo que se interpreta como un voto de confianza hacia el presidente Javier Milei antes de unas elecciones legislativas clave. Sin embargo, ante la falta de detalles, los bonos argentinos borraron las ganancias iniciales y el peso volvió a debilitarse.
El acuerdo, anunciado el lunes por la autoridad monetaria argentina, es un pilar central del paquete de rescate que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, diseñó para Milei bajo una estrategia de “lo que sea necesario” para estabilizar la volátil economía sudamericana.
Además del swap, Estados Unidos ha estado comprando pesos argentinos durante las últimas dos semanas, y Bessent aseguró que está coordinando otra línea de financiamiento del mismo monto, que sería aportada por bancos e instituciones privadas.
Los términos y condiciones específicos no fueron detallados en el anuncio inicial de Argentina, y el Tesoro estadounidense aún no emitió su propio comunicado. No está claro qué concesiones, si las hubo, hizo el Gobierno argentino más allá de mantener su política fiscal austera, ni cuándo entrará en vigencia el swap.
Los bonos soberanos en dólares reaccionaron con alzas tras el comunicado del Banco Central: los títulos con vencimiento en 2035 subieron hasta un centavo antes de revertir las ganancias y cerrar estables, cerca de 56 centavos por dólar, según datos de Bloomberg. El peso, en tanto, llegó a caer hasta 2,1% en el día antes de recuperar parte del terreno perdido.
La vacilante reacción del mercado refleja la decepción de los inversores ante la falta de información pública sobre los detalles del acuerdo. “El mercado ya lo esperaba”, señaló Pedro Quintanilla-Dieck, estratega de UBS. “Confirmaron lo que los inversores sabían, pero no dieron detalles”.
Milei se reunió la semana pasada con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, mientras su equipo —liderado por el ministro de Economía, Luis Caputo— negoció en Washington con el staff de Bessent antes de asistir a las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional. En la Casa Blanca, Trump advirtió que la ayuda a la Argentina dependería de un buen resultado electoral, lo que generó preocupación entre los inversores de que el apoyo efectivo llegue recién después de los comicios.
Durante el fin de semana, Trump defendió su decisión de asistir a Milei: “No tienen dinero, no tienen nada, están luchando por sobrevivir”, dijo a periodistas a bordo del Air Force One. “Me cae bien el presidente de Argentina, creo que está haciendo lo mejor que puede, pero no digan que les está yendo bien: se están muriendo”.
En abril, Argentina recibió la mayor parte de un préstamo del FMI por 20.000 millones de dólares, condicionado a levantar algunos controles cambiarios y permitir que el peso flotara dentro de una banda. Sin embargo, las autoridades argentinas han intervenido en múltiples ocasiones —vendiendo contratos de futuros o dólares—, lo que alimenta las sospechas del mercado de que la moneda sigue sobrevaluada.
Pese a las compras de pesos del Tesoro estadounidense y a las reiteradas señales de que el acuerdo era inminente, la moneda argentina continuó depreciándose. Operadores cambiarios estimaron que Estados Unidos vendió más de 200 millones de dólares en pesos el viernes, acumulando varias intervenciones similares en días previos. El peso acumula una baja del 6% en octubre y más del 40% en lo que va del año, el peor desempeño entre los mercados emergentes en ambos períodos.
“Con las declaraciones de Bessent y las recientes ventas mostrando menor efecto, la confirmación de que la línea de swap ya está disponible podría ser clave para evitar que el tipo de cambio oficial toque el límite superior de la banda, en torno a 1.490 pesos por dólar esta semana”, advirtió Ramiro Blázquez, estratega de StoneX, en un informe para inversores.
Los argentinos renovarán la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado el próximo 26 de octubre. Con menos del 15% de los escaños hoy, el partido libertario de Milei necesita un resultado contundente en las legislativas para avanzar con su ambiciosa agenda de ajuste y demostrar a los inversores que sus reformas de corte promercado son sostenibles, pese a los numerosos intentos fallidos del pasado.
Una derrota aplastante en una elección provincial en septiembre provocó una fuerte caída de los bonos y del peso, alimentando el nerviosismo de los mercados de cara al comicio nacional. El impulso de Milei también se ha visto afectado por dos escándalos de corrupción: uno que involucra a su hermana —una de sus principales asesoras— y otro que forzó a un aliado clave a retirar su candidatura por presuntos vínculos con un narcotraficante procesado. Ambos niegan las acusaciones.
Milei, además, perdió apoyo entre los votantes a medida que la inflación superó el crecimiento de los salarios, mientras recortó subsidios a los servicios públicos que dispararon el costo de vida. La actividad económica se contrajo durante tres meses consecutivos hasta julio, en medio de tasas de interés elevadas que paralizaron al sector privado.

