ANTAKYA.- Los civiles del último bastión rebelde en Siria rechazan la reconciliación con el gobierno y temen el uso de armas químicas durante una posible ofensiva.
«La gente aquí teme que las armas químicas se usen para presionar a los grupos armados y para facilitar el avance de las fuerzas gubernamentales», dijo Ahmad, un ciudadano oriundo de la aldea de Sararif.
Ese temor creciente ha llevado a los lugareños a tomar medidas de precaución. Algunas personas compraron máscaras faciales, otras máscaras de gas de alta resistencia que pueden proteger contra gases venenosos, según lo que contó Ahmad a la cadena Al Jazeera. Se estima que más del 60 por ciento de las personas en su pueblo, en el sur de la provincia, ya han huido a las áreas cercanas a la frontera con Turquía, por temor a la ofensiva inminente.
El jueves, Jim Jeffrey, asesor especial en Siria del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, dijo que el gobierno estadounidense tiene «muchas pruebas» de que el sirio está preparando un ataque químico contra Idlib.
El viernes, los aviones de combate rusos y sirios continuaron bombardeando varias áreas de la sureña provincia de Idlib, dijeron activistas. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres, algunos de los ataques aéreos se dirigieron contra las sedes locales de grupos rebeldes. Al menos cuatro personas murieron y siete resultaron heridas en los bombardeos, dijeron activistas locales y trabajadores de rescate.

