WASHINGTON.— Apenas el 17% de los estadounidenses aprueba los esfuerzos del presidente Donald Trump por adquirir Groenlandia, y amplias mayorías tanto de demócratas como de republicanos se oponen al uso de la fuerza militar para anexar la isla, según reveló una encuesta de Reuters/Ipsos.
El sondeo, realizado durante dos días y concluido el martes, mostró una preocupación generalizada por las amenazas de Trump contra el aliado de la OTAN Dinamarca en relación con Groenlandia, territorio danés desde hace siglos.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, tenían previsto reunirse el miércoles en la Casa Blanca con los ministros de Relaciones Exteriores de Dinamarca y de Groenlandia, un día después de que el primer ministro groenlandés afirmara que su nación preferiría seguir formando parte de Dinamarca.
Trump ha dicho que Groenlandia es vital para la seguridad de Estados Unidos y que Washington debe poseerla para evitar que Rusia o China ocupen en el futuro ese territorio estratégicamente ubicado y rico en minerales.
Funcionarios de la Casa Blanca han discutido distintos planes para poner Groenlandia bajo control estadounidense, incluido el uso de la fuerza militar o el pago de sumas globales a los groenlandeses como parte de un intento por convencerlos de separarse de Dinamarca.
El 47% de los encuestados por Reuters/Ipsos desaprobó los esfuerzos de Estados Unidos por adquirir Groenlandia, mientras que el 35% dijo no estar seguro.
Las aspiraciones hemisféricas de Trump
Aproximadamente uno de cada cinco encuestados afirmó no haber oído hablar de los planes para adquirir Groenlandia. La iniciativa cobró mayor relevancia a medida que Trump intensificó sus esfuerzos por dominar los asuntos del hemisferio occidental. A comienzos de este mes, prometió “dirigir” Venezuela tras ordenar una incursión militar que capturó al presidente del país.
Solo el 4% de los estadounidenses —incluido apenas uno de cada diez republicanos y casi ningún demócrata— consideró que sería una “buena idea” que Estados Unidos use la fuerza militar para tomar posesión de Groenlandia a Dinamarca. Un 71% opinó que sería una mala idea, incluidos nueve de cada diez demócratas y seis de cada diez republicanos. Cerca de un tercio de los republicanos dijo no estar seguro.
Dinamarca advirtió que el uso de la fuerza militar marcaría el fin de la OTAN, el tratado de defensa transatlántico que ha sido un pilar del orden mundial desde 1949.
El 66% de los encuestados —incluidos el 91% de los demócratas y el 40% de los republicanos— dijo estar preocupado por que los esfuerzos de Estados Unidos para adquirir Groenlandia dañen la alianza de la OTAN y las relaciones con los aliados europeos.
Trump hizo campaña prometiendo evitar guerras, lo que ayudó a consolidar su apoyo entre estadounidenses cansados de décadas de conflictos militares en el exterior, como las guerras en Irak y Afganistán. El apetito por conflictos externos, incluidos intentos de expandir el territorio estadounidense, ha sido bajo durante su segundo mandato.
Poco respaldo a la intervención militar
Alrededor del 10% de los encuestados estuvo de acuerdo con la afirmación de que Estados Unidos “debería usar la fuerza militar para obtener nuevo territorio, como Groenlandia y el Canal de Panamá”, un nivel prácticamente sin cambios frente al 9% registrado en una encuesta de Reuters/Ipsos realizada entre el 20 y 21 de enero del año pasado, poco después de que Trump regresara al poder.
Algunos legisladores republicanos también expresaron escepticismo sobre las ambiciones de Trump respecto de Groenlandia, en particular en lo relativo a las amenazas contra Dinamarca, aunque otros respaldan proyectos de ley que le darían al presidente facultades para anexar la isla.
Además de Dinamarca, Trump también amenazó con actuar contra Irán si las autoridades de ese país maltratan a los manifestantes. El año pasado, Trump ordenó ataques estadounidenses en apoyo a Israel durante su breve guerra contra Irán. La última encuesta de Reuters/Ipsos mostró que el 33% de los estadounidenses aprueba la gestión de Trump respecto de Irán, mientras que el 43% la desaprueba.

