FINANZAS.— A poco más de un mes de haber marcado un máximo histórico, Bitcoin borró el alza superior al 30% que acumulaba desde comienzos de año, a medida que se desvanece el entusiasmo por la postura pro-cripto del gobierno de Donald Trump.
La principal criptomoneda cayó por debajo de los US$ 93.714 el domingo, perforando el nivel de cierre de fin del año pasado, cuando los mercados financieros festejaban la victoria electoral de Trump. Bitcoin había tocado un récord de US$ 126.251 el 6 de octubre, pero comenzó a desplomarse cuatro días después, luego de que comentarios inesperados de Trump sobre aranceles desencadenaran un temblor global en los mercados.
El token recortó pérdidas y operaba en US$ 94.869 a las 8:39 del lunes en Singapur.
“El mercado está totalmente en risk-off”, dijo Matthew Hougan, director de inversiones de Bitwise Asset Management. “Cripto fue el canario en la mina: fue el primero en pestañear”.
Durante el último mes, muchos de los grandes compradores —desde asignadores de ETFs hasta tesorerías corporativas— se retiraron silenciosamente, quitándole al mercado el soporte de flujos que ayudó a llevar al token a máximos históricos. Al mismo tiempo, el enfriamiento reciente de las acciones tecnológicas de alto vuelo redujo el apetito general por riesgo.
Durante buena parte del año, las instituciones fueron el sostén de la legitimidad de Bitcoin y de su precio. Los ETFs, como grupo, captaron más de US$ 25.000 millones, según datos de Bloomberg, llevando los activos bajo gestión a unos US$ 169.000 millones. Esos flujos consistentes ayudaron a reposicionar al activo como diversificador de portafolio —una cobertura frente a inflación, devaluación monetaria y caos político—. Pero ese relato, siempre frágil, vuelve a resquebrajarse, dejando al mercado expuesto a algo más silencioso pero igual de desestabilizante: la desconexión.
“La venta es una confluencia de toma de ganancias de los holders de largo plazo, salidas institucionales, incertidumbre macro y liquidaciones de posiciones apalancadas”, explicó Jake Kennis, analista senior de Nansen. “Está claro que el mercado eligió temporalmente una dirección bajista tras un largo periodo de consolidación”.
Uno de los ejemplos más claros de esta “huelga de compradores” viene de MicroStrategy, la empresa de software convertida en megacompradora de Bitcoin. Antes símbolo del juego corporativo cripto, su acción ahora cotiza cerca del valor de sus reservas de BTC, señal de que los inversores ya no están dispuestos a pagar un premium por el modelo de alto apalancamiento de Michael Saylor.
Los ciclos de auge y derrumbe son parte estructural del ecosistema desde que Bitcoin irrumpió en el radar global con un salto de más del 13.000% en 2017, seguido de un desplome de casi 75% un año después.
“El sentimiento del minorista cripto es bastante negativo”, dijo Hougan, quien ve este retroceso como una oportunidad de compra. “No quieren vivir otra caída del 50%. La gente se adelanta a eso saliéndose del mercado”.
Bitcoin —que representa casi el 60% del valor total del mercado cripto, estimado en US$ 3,2 billones— ha sacudido a los inversores durante todo el año. Cayó hasta US$ 74.400 en abril, cuando Trump anunció sus aranceles, para luego rebotar a máximos antes del retroceso actual. Uno de los golpes recientes fue un anuncio arancelario sorpresa de Trump que generó liquidaciones récord el 10 de octubre.
Bitcoin y el resto del mercado cripto no lograron recuperarse desde entonces. El daño psicológico del selloff “todavía mantiene a los grandes jugadores al margen, y llevará tiempo y un repunte consistente para que muchos perdonen y olviden”, afirmó Chris Weston, jefe de research de Pepperstone Group.
El derrumbe golpeó aún más a los tokens pequeños y menos líquidos, favoritos entre traders por su volatilidad y su tendencia a rendir más en ciclos alcistas. Un índice de MarketVector que sigue a la mitad inferior del top 100 de criptoactivos cae alrededor del 60% en lo que va del año.
“Los mercados siempre fluyen y reflúyen, y la ciclicidad en cripto no es nueva”, dijo Chris Newhouse, director de investigación de Ergonia, firma especializada en DeFi. Pero “entre amigos, chats de Telegram y conferencias, el sentimiento general que percibo es de escepticismo sobre desplegar capital, y ausencia total de catalizadores alcistas naturales”.

