CIUDAD DE MÉXICO.— Grupo Carso y Pemex cerraron un contrato por 1.991 millones de dólares (unos 1.695 millones de euros) para perforar 32 pozos en el campo Ixachi, en Veracruz. El acuerdo se desarrollará a lo largo de tres años, con pagos que comenzarán en enero de 2027, ligados a la entrega de cada pozo.
Se trata de un contrato mixto, modalidad impulsada por México para acelerar la producción de hidrocarburos sin ceder la propiedad de los recursos. Bajo este esquema, Carso aporta capital y experiencia técnica, mientras Pemex mantiene el control operativo.
El primer pago está previsto cuando aproximadamente 12 pozos estén en producción, seguido de 21 mensualidades por cada pozo entregado. Esta estructura busca alinear incentivos: Carso asume la inversión y los riesgos técnicos, mientras Pemex difiere los desembolsos hasta que los activos generen producción.
Ixachi es considerado estratégico para la autosuficiencia de gas y condensados de México. La zona combina gas y aceite ligero, lo que refuerza la seguridad del suministro y reduce la dependencia de importaciones. Además, el desarrollo prioriza pozos de alta complejidad, buscando mantener el perfil de producción estatal y consolidar a Veracruz como un polo gasífero de referencia.
El contrato contempla flexibilidad: si se perforan menos de los 32 pozos previstos, el pago total se ajusta proporcionalmente, lo que reduce riesgos financieros frente a posibles retrasos o problemas de subsuelo. El éxito del proyecto dependerá del ritmo de perforación, la conexión a infraestructura, la estabilidad regulatoria y la gestión de costos.
Para Carso, el acuerdo representa una expansión de su exposición energética, con flujo de caja ligado a la producción en una cuenca conocida. Para Pemex, permite adelantar barriles y gas disponibles sin comprometer la propiedad del yacimiento, aliviando tensiones de caja durante la fase inicial. A nivel macroeconómico, un aumento de la producción doméstica de gas debería traducirse en reducción de importaciones y mejora de la balanza energética, con impactos visibles a partir de 2027.

