WASHINGTON.- Estados Unidos e Irán completaron una tercera jornada consecutiva sin ataques directos, una pausa que alivió la tensión geopolítica, impulsó a los mercados globales y provocó una fuerte caída del precio del petróleo.
El Brent retrocedía más de 6% este lunes hasta ubicarse en torno a u$s 91 por barril, luego de haber subido cerca de 10% la semana pasada ante el temor a una escalada del conflicto en Medio Oriente.
La mejora del clima geopolítico también impulsó las bolsas asiáticas y favoreció una baja en los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
El embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, afirmó que el presidente Donald Trump decidió dar «espacio a la diplomacia», aunque reiteró que Washington mantiene abiertas todas las opciones si Irán retoma acciones contra el estrecho de Ormuz o contra aliados de Estados Unidos.
Según informó The New York Times, la Casa Blanca decidió postergar una nueva escalada militar, en parte por preocupaciones sobre el nivel de reservas de sistemas de defensa aérea, aunque Waltz aseguró que las fuerzas estadounidenses cuentan con el armamento necesario para cualquier escenario.
Del lado iraní, las Fuerzas Armadas anunciaron que suspendieron temporalmente los ataques contra bases y tropas estadounidenses en la región luego de que Washington frenara sus operaciones militares.
Durante las dos semanas previas, Irán había lanzado ataques casi diarios contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Kuwait, Bahréin y Jordania.
Pese a la pausa, la situación continúa siendo frágil.
Teherán ratificó que no modificará su política sobre el estrecho de Ormuz y mantendrá el control sobre el tránsito marítimo en esa vía estratégica, por donde antes del conflicto circulaba cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.
La televisión estatal iraní informó este lunes que seis buques que navegaban por el corredor sur, próximo a la costa de Omán, fueron obligados a cambiar de rumbo y que una de las embarcaciones sufrió un incidente, aunque no brindó mayores precisiones.
En paralelo, Estados Unidos mantiene el bloqueo sobre los puertos iraníes.
Durante el fin de semana, funcionarios de Irán y Omán retomaron las negociaciones para intentar destrabar la navegación por el estrecho de Ormuz.
Teherán calificó las conversaciones como «constructivas» y aseguró que hubo algunos avances, aunque indicó que las consultas continuarán. La tensión también persiste en el mar Rojo.
En los últimos días, los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, lanzaron ataques contra embarcaciones que operaban cerca de puertos sauditas, mientras que una coalición liderada por Arabia Saudita respondió con bombardeos sobre posiciones del grupo en Yemen.
Los hutíes aseguraron haber atacado las ciudades sauditas de Yanbu y Jizan con misiles y drones, aunque hasta el momento ni el Gobierno saudita ni la petrolera Saudi Aramco confirmaron esos hechos.
Desde el sábado por la madrugada no se reportaron nuevos enfrentamientos entre Arabia Saudita y los hutíes, una señal que también contribuyó a moderar las preocupaciones de los mercados sobre el riesgo de una interrupción mayor en el suministro mundial de energía.

