BRUSELAS.- Se generó un nuevo escándalo al rededor de los «chalecos amarillos», pero esta vez en Bélgica.
El día sábado la policía detuvo a más de 450 manifestantes de este movimiento en Bruselas y ellos denunciaron que fueron tratados «como animales» por las autoridades. Según explicaron, las fuerzas de seguridad los trasladaron hasta un establo de barro húmedo donde los obligaron a pasar más de seis horas de pie y sin acceso a comida, agua ni acceso al baño.
«Vine aquí a manifestarme de forma pacífica. Yo al igual que el resto y nos arrestaron sin haber hecho nada. Es algo escandaloso. No estamos en Siria ni en Corea del Norte o Cuba. Esto está sucediendo aquí, en Bruselas, en la capital europea. Es una pena, realmente una pena», denunció un manifestante a la agencia de noticias Euronews.
La concentración, que también tuvo réplicas en Holanda, se generó a modo de apoyo a los franceses. Los manifestantes consideran que las políticas del Ejecutivo afectan a los más pobres mientras que los millonarios continúan enriqueciendo su fortuna, algo que no solo ocurre en Francia sino en Bélgica también.
En paralelo, en Francia, se realizó el cuarto fin de semana consecutivo de protestas masivas y el desastre fue mayor. En total hubo 1.700 detenidos y centenas de heridos.
Los constantes disturbios provocaron que el Ejecutivo de Macron diera macha atrás en sus planes económico-energéticos, incluso hoy se reunió con los principales dirigentes sindicales del país a fin de explicarle sus nuevos planes con los cuales pretende frenar la crisis social.
Los llamados «chalecos amarillos» son un grupo de manifestantes que se generó en Francia con el fin de mostrar su descontento con las políticas adoptadas por el presidente en relación al precio de los carburantes.

