PEKÍN.— Los reguladores chinos recomendaron a las instituciones financieras que contengan sus tenencias de bonos del Tesoro de Estados Unidos, ante preocupaciones por riesgos de concentración y volatilidad de mercado, según personas con conocimiento del asunto.
Las autoridades instaron a los bancos a limitar nuevas compras de deuda soberana estadounidense y pidieron a aquellos con alta exposición que reduzcan posiciones. La directiva no alcanza a las tenencias estatales de China en Treasuries.
Las indicaciones fueron transmitidas de forma verbal en las últimas semanas a algunos de los principales bancos del país, sin objetivos específicos de tamaño ni plazos definidos.
El mensaje refleja una creciente cautela oficial ante el riesgo de que grandes carteras de deuda pública estadounidense expongan a los bancos a movimientos bruscos. La preocupación se alinea con debates similares en otros países y entre gestores de fondos sobre el estatus de “activo refugio” de los Treasuries y el atractivo del dólar.
Según las fuentes, la iniciativa apunta a diversificar riesgos de mercado y no responde a maniobras geopolíticas ni a una pérdida de confianza en la solvencia crediticia de EE.UU. Aunque persisten tensiones entre Pekín y Washington, las relaciones se estabilizaron tras la tregua comercial del año pasado.
Tras conocerse la noticia, los Treasuries retrocedieron levemente, con subas marginales de los rendimientos a lo largo de la curva en la tarde asiática, mientras que el dólar se debilitó frente a sus principales pares.
Donald Trump, quien mantuvo una llamada con Xi Jinping la semana pasada, planea reunirse con el líder chino en una cumbre presidencial en Pekín a partir de abril. La guía regulatoria a los bancos chinos se comunicó antes de esa conversación.
Los bancos chinos tenían alrededor de u$s 298.000 millones en bonos denominados en dólares a septiembre, según datos de la Administración Estatal de Divisas; no está claro qué proporción corresponde a Treasuries. El Banco Popular de China y la Administración Nacional de Regulación Financiera no respondieron de inmediato a pedidos de comentarios.
La cautela china se da en un contexto de crecientes dudas globales sobre la disciplina fiscal de Washington. También aumentaron las inquietudes sobre el compromiso de Trump con un dólar fuerte y la independencia de la Reserva Federal. El mes pasado, un analista de Deutsche Bank advirtió que gestores europeos podrían recortar posiciones ante amenazas arancelarias y la propuesta de adquirir Groenlandia.
A fines de enero, Trump señaló que se siente cómodo con la reciente debilidad del dólar, que cayó a su nivel más bajo desde comienzos de 2022. Tasas más bajas y preocupaciones fiscales también influyeron. Aun así, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, afirmó la semana pasada que, “pese a la narrativa popular”, el mercado de Treasuries tuvo en 2024 su mejor desempeño desde 2020 y registró demanda extranjera récord en subastas.
Tras una breve venta luego del anuncio arancelario de abril pasado, los Treasuries superaron a la mayoría de sus pares en mercados desarrollados, apoyados por los recortes de tasas de la Fed. Pese a conversaciones sobre “quiet quitting” o “vender EE.UU.”, no hay señales de pánico: la volatilidad de los Treasuries cayó a un mínimo de cinco años.
Las tenencias extranjeras de Treasuries alcanzaron un récord de u$s 9,4 billones en noviembre, más de u$s 500.000 millones por encima de un año antes. En contraste, las tenencias totales —estatales y privadas— de China vienen cayendo desde hace una década: tras haber sido el mayor acreedor de EE.UU., fue superada por Japón en 2019 y por el Reino Unido el año pasado.
El stock casi se redujo a la mitad desde el pico de 2013, hasta u$s 683.000 millones en noviembre, el nivel más bajo desde 2008. Algunos analistas señalan que parte de la reducción podría reflejar un traslado a cuentas custodias en Europa; Bélgica, que incluiría cuentas chinas, cuadruplicó sus tenencias desde 2017 hasta u$s 481.000 millones.
Los mercados globales vivieron fuertes movimientos este año: el oro se disparó y luego sufrió su mayor caída en cuatro décadas, el mercado de bonos del gobierno japonés registró un desplome de u$s 41.000 millones y el dólar y el yen mostraron alta volatilidad.

