OSLO.- Según las pruebas PISA, Noruega posee uno de los mejores sistemas educativos en el mundo. Incluso, su desempeño general está por encima del promedio.
Las claves del éxito radican en varios puntos, entre ellos el acceso gratuito, la motivación a estudiantes, las estrategias competitivas e incluso el trabajo en equipo entre la escuela y el hogar.
El 97% de las escuelas en el país son públicas, los municipios no solo tienen el deber de darles a los niños de entre 6 y 19 años el derecho a estudiar sino que también están preparados para brindar una enseñanza adaptada o especial, dependiendo cada caso.
La educación es obligatoria hasta los 16 años, pero se extiende hasta los 19 y se divide en tres partes: los niños de 6 a 13 años acceden a la escuela elemental; luego, entre los 13 y 16, a la escuela secundaria inferior y tienen la oportunidad de acceder a la escuela secundaria superior hasta las 19 años si lo requieren.
En en caso de los profesores están obligados a concurrir permanentemente a cursos y capacitaciones que aumente su calidad; además deben superar una formación inicial de cuatro años más una práctica y los sueldos están por encima del básico.
La gestión de los objetivos varía dependiendo las necesidades de cada lugar. Si bien el gobierno marca metas generales, las autoridades locales toman decisiones y particulares. En el caso de la educación terciaria, la toma de decisiones recae 100% en la región.
El trabajo en conjunto es otra clave importante. Noruega y la OCDE cooperan en un proyecto el cual tiene la finalidad de aumentar el rendimiento en lectura y cálculos, tanto en alumnos y profesores. Por otra parte, el verdadero motor de éxito es la triple alianza entre escuela, alumno y familia: mediante entrevistas personalizadas y reuniones periódicas, los padres están al tanto de los deberes, actividades y planes de sus hijos.
Por último, el sistema educativo en Noruega se centra no sólo en brindar las herramientas teóricas básicas, sino que inculcan en los niños ciertos valores como el respeto a la dignidad humana, a la naturaleza, la libertad intelectual, la igualdad, la solidaridad. Incluso promueven tradiciones culturales internacionales para alentar la diversidad cultural y buscan fomentar el pensamiento crítico y científico.

