PEKÍN.— El primer ministro británico, Keir Starmer, dijo el jueves al presidente chino, Xi Jinping, que quería construir una “relación sofisticada” con Pekín para impulsar la economía del Reino Unido, en una señal de reinicio tras años de vínculos tensos.
En el día clave de su visita de cuatro días a China —la primera de un primer ministro británico en ocho años—, Starmer mantuvo una cumbre de 80 minutos con Xi en el Gran Salón del Pueblo antes de almorzar juntos. Starmer contó que ambos conversaron sobre fútbol y Shakespeare, además de temas de negocios.
El líder británico también se reunirá con el primer ministro Li Qiang. Starmer, cuyo gobierno laborista de centroizquierda ha tenido dificultades para lograr el crecimiento prometido, hizo de la mejora de las relaciones con la segunda economía del mundo una prioridad, pese a las persistentes preocupaciones por espionaje y derechos humanos.
“China es un actor vital en el escenario global, y es vital que construyamos una relación más sofisticada en la que podamos identificar oportunidades de colaboración, pero que también permita un diálogo significativo en las áreas en las que discrepamos”, dijo Starmer a Xi al inicio del encuentro.
Xi señaló que los lazos con el Reino Unido atravesaron “idas y vueltas” que no sirvieron a los intereses de ninguno de los dos países y afirmó que China está dispuesta a desarrollar una asociación de largo plazo. “Podemos lograr un resultado que resista la prueba de la historia”, le dijo el líder chino a Starmer, flanqueado por sus principales ministros.
Starmer es el último líder occidental en involucrarse en una intensa actividad diplomática con China, mientras los países buscan cubrirse frente a la imprevisibilidad de Estados Unidos bajo el presidente Donald Trump.
Las amenazas intermitentes de Trump de imponer aranceles y sus promesas de tomar control de Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, han irritado a aliados históricos como el Reino Unido.
La visita de Starmer se produce inmediatamente después de la del primer ministro canadiense Mark Carney, quien firmó un acuerdo económico con Pekín para derribar barreras comerciales, lo que provocó el enojo de Trump.
El líder británico dijo a los periodistas que había avanzado en las conversaciones con el presidente chino para reducir los aranceles al whisky, mientras que Xi también señaló que China consideraría eximir de visado a los ciudadanos británicos.
“La relación está en un buen lugar, en un lugar sólido”, dijo Starmer, quien viaja acompañado por más de 50 líderes empresariales. Consultado por un periodista sobre si Xi es alguien con quien puede hacer negocios, Starmer respondió: “sí”.
Starmer adoptó una nueva política de acercamiento a China después de que los vínculos se deterioraran durante años bajo los anteriores gobiernos conservadores, cuando Londres limitó algunas inversiones chinas por preocupaciones de seguridad nacional y expresó inquietudes por el recorte de libertades políticas en Hong Kong.
“Hice la promesa hace 18 meses, cuando llegamos al gobierno, de que volvería a proyectar a Gran Bretaña hacia el exterior”, le dijo Starmer a Xi.
“Porque, como todos sabemos, los acontecimientos en el exterior afectan todo lo que sucede en nuestros países: desde los precios en las góndolas del supermercado hasta cuán seguros nos sentimos”.
Kemi Badenoch, líder del opositor Partido Conservador británico, dijo el miércoles que ella no habría viajado a China por los riesgos de seguridad que representa el país.
Los servicios de seguridad británicos sostienen que China espía de forma rutinaria al gobierno; Pekín ha negado esas acusaciones.
Como señal de cooperación, Starmer también anunció que el Reino Unido y China trabajarán juntos para combatir a las bandas dedicadas al tráfico de migrantes irregulares. El acuerdo se centra en reducir el uso de motores fabricados en China para pequeñas embarcaciones que transportan personas a través de Europa para solicitar asilo.
Funcionarios británicos y chinos compartirán inteligencia para identificar las rutas de suministro de los traficantes y trabajarán con fabricantes chinos para evitar que empresas legítimas sean explotadas por el crimen organizado, informó Downing Street.
Starmer dijo a los periodistas que también mantuvo una “discusión respetuosa” con Xi sobre el caso de Jimmy Lai, exmagnate de medios de Hong Kong y ciudadano británico, condenado en diciembre por delitos de seguridad nacional.
Tras llegar a la capital china el miércoles por la noche, Starmer cenó en un restaurante conocido por sus platos a base de hongos, que también había recibido a la ex secretaria del Tesoro de Estados Unidos Janet Yellen durante su visita de 2023. Practicó cómo pronunciar la palabra china para “gracias” —“xie xie”— con el personal del restaurante mientras posaba para fotos, según mostró un video publicado en Weibo.

