PEKÍN.- La economía de plataformas se consolidó como el principal refugio laboral en China, donde millones de personas que perdieron empleos formales recurren a aplicaciones de transporte, reparto y otros trabajos temporales ante la escasez de oportunidades.
Sin embargo, analistas advierten que este fenómeno está ocultando el deterioro del mercado laboral y generando crecientes presiones sobre el sistema de seguridad social del país.
Uno de esos casos es el de Bao Zhang, de 30 años, quien este año dejó de trabajar como tester de software y comenzó a conducir para una aplicación de transporte en Beijing. Su jornada comienza a las 7 de la mañana y se extiende hasta casi la medianoche para obtener unos 6.000 yuanes mensuales (unos u$s 885) después de descontar el alquiler del vehículo y los costos de carga.
«Los que antes tomaban taxis ahora tienen que conducirlos ellos mismos», resumió.
Casi la mitad de la fuerza laboral trabaja sin contrato permanente
Según el China New Employment Forms Research Center, el número de trabajadores con empleo flexible —sin contrato permanente de tiempo completo— alcanzará este año los 320 millones de personas, frente a los 280 millones registrados en 2025.
Ese universo representa cerca del 44% de toda la fuerza laboral china, una magnitud similar a la población total de Estados Unidos.
Los especialistas explican que la economía de plataformas se convirtió en una válvula de escape frente a la crisis inmobiliaria, la automatización industrial, la adopción de inteligencia artificial y la desaceleración de la demanda interna.
Además, el fenómeno dejó de concentrarse en trabajadores migrantes de baja calificación y comenzó a incorporar a graduados universitarios y profesionales desplazados del mercado formal.
«La proporción es extremadamente alta. Ya no se limita a migrantes rurales; ahora también afecta a la clase media y a los graduados universitarios», afirmó Yang Zhan, experta en antropología cultural de la Universidad Politécnica de Hong Kong.
Un alivio para el empleo, pero un problema para las jubilaciones
Si bien los trabajos en plataformas amortiguan el impacto inmediato del desempleo, también generan un desafío creciente para el sistema previsional chino.
A diferencia del empleo formal, los trabajadores independientes no están obligados a realizar aportes a la seguridad social.
Un informe de la Academia China de Ciencias Sociales ya había advertido en 2019 que el fondo nacional de pensiones podría agotarse hacia 2035 debido al envejecimiento poblacional. Una actualización publicada en 2024 estimó que el retraso de la edad jubilatoria podría extender ese plazo entre ocho y nueve años.
Mientras tanto, las transferencias del Gobierno central destinadas a cubrir déficits del sistema de seguridad social prácticamente se triplicaron durante la última década, hasta rondar los 3 billones de yuanes, equivalentes al 10% del gasto público total, según cálculos de Gavekal Dragonomics.
La mayoría prefiere no aportar
Entre los trabajadores consultados, la mayoría afirmó que opta por ahorrar por cuenta propia en lugar de contribuir al sistema previsional.
Solo dos de los doce entrevistados realizaban aportes voluntarios, mientras que otros dos contribuían mediante empleos formales de tiempo parcial.
«Prefiero tener el control de mi dinero antes que esperar décadas para cobrar una jubilación», explicó Angel An, de 24 años, quien complementa sus ingresos promocionando servicios turísticos en redes sociales.
Bao Zhang tampoco contrató un seguro médico pese a sufrir dolores crónicos en tobillos y rodillas por las largas jornadas de conducción y considera que la jubilación «está demasiado lejos» y ofrecería un beneficio reducido.
Menor consumo y más incertidumbre
Para los economistas, el crecimiento del empleo informal también afecta las perspectivas de consumo.
Frederic Neumann, economista para Asia de HSBC, advirtió que los trabajos en plataformas ofrecen menores ingresos y escasa estabilidad, lo que lleva a las familias a ahorrar más y gastar menos.
«Toda una nueva generación está creciendo sin la seguridad económica que disfrutaron sus padres durante muchos años», señaló.
Baja cobertura previsional
Según un informe oficial publicado en diciembre de 2025, al cierre de 2024 apenas 70,6 millones de trabajadores con empleo flexible estaban inscriptos en el sistema urbano de pensiones para empleados.
La cobertura completa —que incluye jubilación, salud, seguro por accidentes laborales, desempleo, maternidad y vivienda— alcanza apenas a una fracción de ese universo.
Un relevamiento de la Universidad de Pekín entre 30.000 repartidores mostró que menos del 10% apoyaría la obligatoriedad de los aportes previsionales, ya que implicarían destinar alrededor del 10% de sus ingresos, mientras que las empresas deberían afrontar contribuciones cercanas al 25% de los salarios.
Crece la oferta de trabajadores y caen los ingresos
Aunque la tasa oficial de desempleo en China se mantiene estable entre el 5% y el 6% desde hace una década, los analistas sostienen que la expansión de la economía gig contribuye a contener artificialmente esa estadística, ya que cualquier persona que trabaje al menos una hora por semana es considerada empleada.
Sin embargo, el rápido crecimiento del número de trabajadores ya comienza a generar un exceso de oferta en algunos sectores.
Mientras los 16 millones de repartidores de comida aumentaron sus ingresos horarios un 11% durante 2025, hasta los 37,3 yuanes por hora, los salarios de los 37,2 millones de conductores de aplicaciones cayeron 1,8%, según el centro de estudios.
Al menos cuatro ciudades, entre ellas Shenzhen, ya advirtieron oficialmente que el mercado del transporte por aplicación muestra señales de saturación.
Para muchos trabajadores, sin embargo, abandonar estas plataformas no es una opción.
«¿Qué otra cosa podría hacer? En Beijing hasta los universitarios tienen que repartir comida», resumió Li, un trabajador de más de 50 años que limpia edificios durante el día y reparte pedidos hasta las diez de la noche para complementar sus ingresos.

