BRUSELAS.- La presión para aumentar el gasto militar comienza a tensionar las finanzas públicas de varios países europeos en la antesala de la cumbre de la OTAN, donde el secretario general de la alianza, Mark Rutte, insistirá en que los miembros cumplan el compromiso de elevar la inversión en defensa hasta el 5% del Producto Bruto Interno (PBI) para 2035.
El objetivo, impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, implica más que duplicar el nivel de gasto que en conjunto registraban los países europeos y Canadá en 2025.
Sin embargo, el avance hacia esa meta es desigual y ya evidencia diferencias entre los miembros de la alianza.
Alemania y Europa del Este aceleran; Francia, Reino Unido e Italia enfrentan dificultades
Los analistas identifican dos bloques claramente diferenciados.
Por un lado, Alemania, Polonia y varios países nórdicos y del este europeo encontraron margen fiscal para incrementar significativamente sus presupuestos militares.
Del otro, economías de mayor tamaño como Reino Unido, Francia e Italia enfrentan crecientes restricciones presupuestarias para cumplir los nuevos objetivos.
«El Reino Unido no lo está logrando. Francia tampoco, e Italia tampoco», señaló Guntram Wolff, investigador del centro de estudios Bruegel.
Según la OTAN, los países europeos y Canadá destinaron el año pasado u$s 90.000 millones adicionales a defensa en términos reales respecto de 2024. Si se mide en valores nominales, la cifra asciende a u$s 139.000 millones, según destacó Mark Rutte.
Alemania lidera el esfuerzo
Alemania será uno de los países que más incrementará su presupuesto militar.
Gracias a una reforma que excluye el gasto en defensa de los límites constitucionales al endeudamiento, Berlín prevé duplicar la inversión militar hasta superar los 200.000 millones de euros entre este año y 2030.
Mientras tanto, Polonia, Lituania y Estonia ya se encuentran cerca de cumplir las nuevas metas impulsadas por la OTAN.
En el caso polaco, el gasto en defensa alcanzó el 4,3% del PBI durante el año pasado, uno de los porcentajes más elevados de toda la alianza.
Reino Unido enfrenta un desafío fiscal
El Gobierno británico anunció recientemente un aumento de 15.000 millones de libras para defensa.
Sin embargo, aproximadamente un tercio de esos recursos todavía carece de financiamiento definido, lo que anticipa dificultades presupuestarias para el próximo primer ministro, Andy Burnham.
Además, el plan recibió críticas por no establecer cuándo el Reino Unido alcanzará un gasto equivalente al 3% del PBI, paso previo al objetivo del 3,5% comprometido con la OTAN para 2035.
Según el Instituto de Estudios Fiscales (IFS), el aumento del gasto militar será una de las principales presiones sobre las cuentas públicas británicas durante los próximos años.
Italia y Francia avanzan con limitaciones
Italia prevé elevar el gasto total en defensa y seguridad hasta el 2,8% del PBI en 2026, frente al nivel actual cercano al 2,1%.
No obstante, buena parte de ese incremento provendrá del financiamiento de tareas de seguridad interna, como fuerzas policiales, una alternativa políticamente menos costosa de cara a las elecciones nacionales del próximo año.
Francia, por su parte, proyecta aumentar su gasto militar desde el 2% hasta el 2,5% del PBI hacia el final de la década, aunque deberá hacerlo mientras intenta reducir su déficit fiscal para cumplir las reglas presupuestarias de la eurozona.
España mantiene una posición más distante y continúa rechazando elevar su inversión por encima del 2,1% del PBI, priorizando tecnologías de doble uso, tanto civil como militar.
También preocupa la capacidad de producción militar
Más allá de las restricciones fiscales, algunos analistas advierten que el desafío también pasa por la capacidad de la industria europea para responder al aumento de la demanda.
Empresas del sector de defensa muestran cautela a la hora de ampliar sus inversiones, ante la incertidumbre sobre si el incremento del gasto militar se mantendrá una vez que cambie el escenario político internacional.
«Hubo un antes de Trump y habrá un después de Trump. Ese objetivo del 5% puede cambiar en cualquier momento», afirmó Ana Boata, directora de investigación económica de Allianz Trade.
Según la especialista, ese escenario genera escepticismo entre los fabricantes europeos de armamento, que dudan antes de realizar grandes inversiones para expandir su capacidad productiva.
Mientras tanto, la OTAN continúa monitoreando el cumplimiento de los compromisos asumidos por sus miembros y ya solicitó a países como República Checa, Eslovenia y Albania que revisen sus cifras de gasto militar tras detectar inconsistencias en los datos presentados.

