LA HABANA — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Cuba dejará de recibir “todo” el petróleo y el dinero provenientes de Venezuela y sugirió que la isla comunista debería alcanzar un acuerdo con Washington, en una nueva escalada de presión sobre un histórico adversario de EE.UU.
Venezuela es el principal proveedor de crudo de Cuba. Sin embargo, desde la captura del presidente venezolano Nicolas Maduro por fuerzas estadounidenses a comienzos de enero —en el marco de un estricto bloqueo petrolero de EE.UU. sobre el país miembro de la OPEC— no se registraron envíos de crudo hacia la isla, según datos de tráfico marítimo.
En paralelo, Caracas y Washington avanzan en un acuerdo por u$s2 .000 millones para suministrar hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano a Estados Unidos, con fondos depositados en cuentas supervisadas por el Tesoro estadounidense, en una prueba clave del vínculo emergente entre Trump y la presidenta interina Delcy Rodriguez.
“NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA — ¡CERO! Sugiero firmemente que hagan un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, escribió Trump en Truth Social. “Cuba vivió durante años de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela”, añadió.
El presidente cubano Miguel Diaz-Canel rechazó la amenaza y negó que EE.UU. tenga autoridad moral para imponer condiciones. “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie dicta lo que hacemos”, afirmó en X, y advirtió que el país está “listo para defender la patria hasta la última gota de sangre”.
Trump no detalló en qué consistiría el acuerdo sugerido. No obstante, el movimiento se inscribe en una ofensiva más amplia de la administración para alinear a los poderes regionales con Washington y reforzar su influencia en el hemisferio occidental. Altos funcionarios, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, sostienen que la reciente intervención estadounidense en Venezuela podría empujar a Cuba a un punto crítico.
Las relaciones entre ambos países permanecen tensas desde la revolución de Fidel Castro en 1959. En las últimas semanas, Washington endureció su retórica contra La Habana.
Cuba defiende su derecho a importar combustible
El canciller cubano Bruno Rodriguez afirmó que Cuba tiene derecho a importar combustible de cualquier proveedor dispuesto a venderlo y negó haber recibido compensaciones financieras o “materiales” por servicios de seguridad prestados a otros países.
Treinta y dos miembros de las fuerzas armadas y de inteligencia cubanas murieron durante el operativo estadounidense en Venezuela. La Habana indicó que cumplían tareas de “seguridad y defensa”, sin precisar detalles.
Cuba depende de crudo y combustibles importados, principalmente de Venezuela y, en menor medida, de México, para sostener su sistema eléctrico y el transporte. La caída de la capacidad de refinación venezolana redujo los envíos, aunque el país sudamericano siguió siendo el mayor proveedor en 2025, con unos 26.500 barriles diarios, según datos de seguimiento marítimo y documentos internos de PDVSA, lo que cubrió cerca del 50% del déficit petrolero cubano.
En las calles, el mensaje oficial es de resistencia. “Eso no me asusta. El pueblo cubano está preparado para cualquier cosa”, dijo un comerciante en La Habana. La situación económica es crítica: apagones prolongados, escasez de alimentos, combustible y medicamentos, y un éxodo récord en los últimos cinco años, principalmente hacia Estados Unidos.
México emergió recientemente como proveedor alternativo, aunque con volúmenes reducidos. La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que su país no aumentó los envíos, pero reconoció que, tras los acontecimientos en Venezuela, México se volvió un “proveedor importante” para la isla.
Evaluaciones de inteligencia de EE.UU. describen un panorama económico y político sombrío, pero no respaldan la idea de que Cuba esté “a punto de caer”, según fuentes citadas por Reuters. Para la CIA, sectores clave como agricultura y turismo están severamente dañados por apagones, sanciones y restricciones comerciales. Un eventual corte total del petróleo venezolano complicaría aún más la gobernabilidad del gobierno de Díaz-Canel.
En La Habana, algunos reclaman cambios urgentes. “No hay electricidad, no hay gas, no hay nada. Hace falta un cambio, y rápido”, resumió una vecina de 58 años.

