WASHINGTON.- Washington sancionó a cuatro destacados generales de Myanmar, entre ellos el jefe del Estado Mayor y su segundo al mando, por el asesinato en masa de musulmanes rohingya.
Los cuatro cargos militares son responsables de “violaciones de los derechos humanos” que incluyeron asesinatos extrajudiciales en una campaña de limpieza étnica contra los rohingya en el estado de Rakhine, en el norte del país, explicó el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, en un comunicado el martes.
En virtud de las sanciones, ni los generales ni sus familiares inmediatos podrán viajar a Estados Unidos. En la lista está el jefe del Estado Mayor, Min Aung Hlaing, su segundo, Soe Win, y dos subordinados considerados responsables de los abusos.
El ejército birmano ha sido acusado de violaciones generalizadas de los derechos humanos que llevaran alrededor de 700.000 rohingya a huir del país desde agosta de 2017.
“Con este anuncio, Estados Unidos es el primer gobierno en tomar medidas públicamente con respecto a la cúpula del Ejército de Birmania; hemos designado (las sanciones) a estas personas a raíz de información creíble sobre la participación de estos comandantes en graves violaciones de los Derechos Humanos”, agregó.
En este sentido, expresó su “preocupación” debido a que “el gobierno birmano no ha tomado medidas para hacer rendir cuentas a los responsables de violaciones y abusos de derechos humanos”, así como por “las continuadas informaciones sobre violaciones de derechos humanos por parte del Ejército birmano” a lo largo y ancho del país.
La relatora especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Myanmar, Yanghee Lee, reclamó en enero pasado la imputación de Hlaing por delitos de genocidio por la persecución y exterminio de la minoría rohingya, así como de crímenes de guerra y de lesa humanidad por masacre perpetradas en otras partes del país.
Alrededor de 700.000 rohingyas huyeron a Bangladesh desde agosto de 2017, cuando los ataques a puestos de seguridad por parte de los insurgentes rohingya provocaron una represión militar que Estados Unidos, Reino Unido y otros describieron como limpieza étnica, mientras Myanmar niega las acusaciones.

