EUROPA.— El euro está a punto de alcanzar su racha ganadora más larga contra el dólar en más de veinte años, y los operadores de opciones apuestan a que el repunte aún no ha terminado.
La moneda común subió hasta un 0,4%, alcanzando los 1,1829 dólares este martes, su nivel más alto desde septiembre de 2021, y acumula un avance de aproximadamente 14% en lo que va del año. Un cierre al alza extendería la racha a nueve días consecutivos, la más prolongada desde 2004 y superada solo en dos ocasiones desde la creación del euro en 1999.
Los operadores de opciones han intensificado sus posiciones alcistas. Las llamadas “risk reversals” —una métrica clave del sentimiento del mercado— registraron la tercera mayor revalorización alcista del año la semana pasada. Datos de la Depository Trust & Clearing Corporation muestran que casi dos de cada tres opciones negociadas en los últimos siete días apostaban a un euro más fuerte.
Los analistas también ven crecientes probabilidades de que el euro avance hacia los 1,20 dólares en los próximos meses. Estrategas de Societe Generale SA, entre ellos Kit Juckes, estiman que la moneda podría alcanzar un pico de 1,25 dólares a mediano plazo, aunque probablemente quede rezagada frente al yen y otras divisas asiáticas en la segunda mitad del año.
El vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, afirmó este martes que una suba hacia los 1,20 dólares es “aceptable”, aunque advirtió que mayores avances podrían dificultar la tarea de los responsables de política monetaria.
Para Nicholas Wall, jefe de Estrategia Global de Divisas en J.P. Morgan Asset Management, el BCE está haciendo lo correcto al aceptar un euro más fuerte, que está ganando demanda como moneda de reserva. “Un euro más fuerte es bueno para Europa, especialmente en un contexto de alza en los precios del petróleo”, señaló.
El repunte del euro ha estado respaldado por la prolongada caída del dólar, impulsada en las últimas semanas por datos débiles en EE.UU. y una creciente convicción de que la Reserva Federal recortará tasas más agresivamente que el BCE. La atención ahora se centra en datos clave de EE.UU. que se publicarán esta semana, como el ISM manufacturero, ofertas de empleo y las nóminas no agrícolas.
Los mercados monetarios descuentan 125 puntos básicos de recortes por parte de la Fed en las próximas nueve reuniones, frente a solo 25 puntos básicos esperados por el BCE.
Los últimos datos de inflación en la eurozona no dieron motivos al BCE para cambiar de rumbo: los precios al consumidor subieron en Francia y España, se mantuvieron estables en Italia y bajaron inesperadamente en Alemania, lo que refuerza la visión del banco central de que la inflación converge de forma sostenida hacia el 2%.
Sin embargo, gran parte de la fortaleza reciente del euro tiene más que ver con EE.UU. que con Europa. Según estrategas de Danske Bank AS, liderados por Jens Naervig Pedersen, la tendencia estructural bajista del dólar se ha reanudado a medida que se disipan los riesgos geopolíticos y el foco vuelve a estar en la economía estadounidense y el panorama político.
“Vemos muchas razones para estar vendidos en dólares ahora mismo, incluyendo la posibilidad de que se nombre un nuevo presidente de la Fed antes de lo previsto, la aprobación del ‘Big Beautiful Bill’ el 4 de julio y la fecha límite de aranceles el 9 de julio”, afirmó.

