ROMA.— Los líderes de las siete democracias más ricas del mundo comienzan este jueves en Italia su cumbre anual, donde buscarán cerrar un acuerdo para un plan de ayuda a Ucrania en forma de un préstamo de 50.000 millones de dólares, financiado con los activos rusos bloqueados por Occidente.
Participarán en esta cumbre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; los primeros ministros de Canadá, Justin Trudeau; del Reino Unido, Rishi Sunak; de Japón, Fumio Kishida; y de Alemania, Olaf Scholz, junto con la anfitriona, la primera ministra italiana Giorgia Meloni. El evento se llevará a cabo en el lujoso resort Borgo Egnazia, en la región sureña de Apulia, junto al mar Adriático.
A pesar de algunas dudas, la presidencia francesa aseguró el miércoles que «hay acuerdo» sobre Ucrania y que la cantidad estará disponible antes de que termine el año. El plan es usar los intereses generados por los 300.000 millones de euros (325.000 millones de dólares) en activos rusos congelados como garantía para el préstamo de 50.000 millones de dólares a Ucrania. Sin embargo, persisten incógnitas sobre qué pasaría si los activos rusos fueran liberados en un hipotético acuerdo con Rusia o quién asumiría el riesgo en caso de impago.
Washington también anunció el miércoles una nueva ronda de sanciones para frenar la ofensiva rusa en Ucrania, apuntando a entidades en Rusia, así como en China, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Además, Biden y el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, firmarán en el G7 un acuerdo de seguridad para reafirmar el apoyo de Estados Unidos a Ucrania a largo plazo, según el consejero de seguridad nacional, Jake Sullivan.
Otra cuestión importante a debatir en Apulia es cómo alcanzar una tregua en la guerra en Gaza entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás. Los líderes del G7 han mostrado su apoyo a una propuesta de tregua de Biden, que prevé la liberación de los rehenes capturados por Hamás en el ataque del 7 de octubre. Sin embargo, Hamás propone enmiendas al plan, y según el secretario de Estado, Antony Blinken, «algunos cambios son realizables, otros no». Israel no ha anunciado oficialmente su postura sobre la tregua y continúa su ofensiva en Gaza.
La primera ministra italiana, cuyo país ostenta la presidencia rotatoria del G7, ha invitado a una docena de líderes no pertenecientes al grupo, incluidos los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Argentina, Javier Milei. Aunque se especuló sobre un posible encuentro entre Milei y Lula en Italia, la cancillería brasileña dijo que «no hubo pedido» para una reunión bilateral.
Otras cuestiones a tratar en las sesiones temáticas y numerosas reuniones bilaterales incluyen las tensiones con China, acusado por Estados Unidos y Europa de inundar los mercados con productos subvencionados a bajo precio, especialmente coches eléctricos. Entre los invitados también se encuentran el primer ministro indio, Narendra Modi; el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; el rey Abdalá II de Jordania; y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. El papa Francisco también asistirá, no solo como líder espiritual, sino para dar una charla sobre inteligencia artificial y «algorética» (la ética de los algoritmos), un tema de interés para el Vaticano.
La cumbre se celebra en Borgo Egnazia, un resort exclusivo situado a 60 kilómetros al sur de Bari, la capital regional, completamente aislado del mundo exterior, incluidos los medios. El complejo, que imita la arquitectura italiana, es el favorito de Madonna en sus visitas a Italia y cuenta con su propio restaurante con estrella Michelin.

