BUENOS AIRES.— A pocos días de las cruciales elecciones de medio término en Argentina, crece el escepticismo sobre si Scott Bessent podrá concretar la segunda parte de su paquete de rescate de 40.000 millones de dólares.
El Departamento del Tesoro de EE. UU. ha estado promoviendo un acuerdo de financiamiento por 20.000 millones de dólares con bancos como JPMorgan Chase & Co., Bank of America, Goldman Sachs y Citigroup, según fuentes familiarizadas con el asunto. Sin embargo, detalles clave como los términos de la deuda, la estructura y las garantías aún no se han definido, lo que aumenta las dudas sobre si un acuerdo tan complejo y grande puede cerrarse en cuestión de días, indicaron las fuentes bajo condición de anonimato.
Personas con conocimiento del trabajo de los bancos señalaron que aún no se ha identificado qué garantías en Argentina respaldarían los préstamos y que dependen del Tesoro para un avance. Ningún banco ha sido oficialmente mandatado para otorgar el préstamo, agregó una de las fuentes.
Coincidentemente, el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, está visitando Argentina esta semana para un evento organizado por el banco. Aunque el viaje se planificó antes de hablar del paquete de rescate, significa que algunos de los altos directivos estarán en el terreno en un momento crítico.
Las incertidumbres sobre el financiamiento están ejerciendo presión sobre el peso argentino y complicando los intentos del secretario del Tesoro, Bessent, de estabilizar la economía del país y ayudar a su aliado político, el presidente libertario Javier Milei, a conseguir un triunfo. El martes, el peso se desplomó a un mínimo histórico frente al dólar, incluso después de que EE. UU. confirmara haber firmado un swap de divisas por 20.000 millones con el banco central argentino.
“Se podría argumentar que la falta de especificidad puede minar la confianza del mercado respecto del grado de involucramiento del Tesoro estadounidense”, dijo Mark Sobel, exfuncionario del Tesoro con 40 años de experiencia y actualmente presidente del Official Monetary and Financial Institutions Forum en Reino Unido.
“Pero, ante todo, el peso está bajo presión porque todos saben que está sobrevaluado”.
Representantes de los bancos, del Tesoro y del Banco Central argentino no comentaron o no respondieron de inmediato a solicitudes de declaración.
El Tesoro y Argentina finalizaron el swap esta semana, con el objetivo de frenar la profundización de la caída del peso. Bessent calificó el acuerdo como un trato de “estabilización económica” en un post en X el martes, aclarando que no era un rescate, sino un puente hacia un futuro económico más sólido para Argentina.
Más allá del swap, Bessent ha dicho que está coordinando una facilidad separada financiada por bancos y otras instituciones privadas. Los detalles siguen siendo poco claros, incluso para los bancos involucrados, señalaron algunas fuentes. Mientras esperan más información, veteranos del mercado —incluidos bancos en contacto con funcionarios— analizan precedentes históricos y los posibles enfoques para estructurar el financiamiento.
Una de las ideas consideradas sería garantizar el préstamo con el Exchange Stabilization Fund del Tesoro —un fondo de emergencia para estabilizar el dólar y los mercados financieros internacionales—. Al cierre de agosto, el fondo tenía más de 220.000 millones de dólares en activos, en su mayoría Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI y otras instituciones. El mes pasado, cuando Bessent anunció que el Tesoro estaba negociando el swap, indicó que también estaban preparados para proveer crédito standby significativo mediante ese fondo.
Otra alternativa sería respaldar el préstamo con commodities como cobre y uranio, similar al rescate financiero de México en 1995, que se garantizó con futuros ingresos por exportación de petróleo. Sin embargo, esa vía podría enfrentar retos políticos y operativos, según una fuente.
Una tercera opción sería usar una estructura de total return swap, como el acuerdo de 1.000 millones de dólares que Angola firmó con JPMorgan en diciembre, respaldado por casi 2.000 millones en bonos en dólares.
Independientemente del camino elegido, los bancos permanecen a la espera con escasos detalles, mientras esperan instrucciones del Tesoro. Tradicionalmente, cuando el Tesoro anuncia medidas de crisis, estas vienen acompañadas de documentación detallada, pero Bessent ha hecho anuncios clave sobre el financiamiento a través de redes sociales, generando dudas en el mercado.
Algunos bancos ya están participando en el esfuerzo de rescate: Citigroup vendió pesos argentinos a la Reserva Federal la semana pasada como parte del impulso de Bessent para respaldar la moneda y al gobierno de Milei. Banco Santander continúa comprando pesos en el mercado local en nombre del Tesoro, informó Bloomberg.
A dos años de su mandato, Milei enfrenta su mayor prueba el domingo en las elecciones de medio término, cuando se renovará casi la mitad de las bancas en el Congreso. Aunque la inflación y la pobreza han caído durante su gobierno, la actividad económica se estancó este año, las ventas minoristas llevan seis meses a la baja y su partido ha enfrentado recientes escándalos de corrupción.
El partido de Milei tiene solo alrededor del 15% de las bancas, lo que permite que la oposición vete algunas de sus iniciativas sobre gasto. Los inversores esperan ver si logra al menos un tercio de las bancas en Diputados para mantener ese poder de veto.
Sin embargo, su partido sufrió un revés importante en septiembre al perder las elecciones locales en la provincia más poblada, Buenos Aires, ante el Peronismo, lo que reactivó los temores de los inversores de que la agenda pro-mercado de Milei podría estancarse y que su reelección dentro de dos años se vuelva más complicada.

