INANZAS.— El mercado internacional sigue moviéndose al compás de la inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas —responsables del 60% del gasto de capital global— están detrás de buena parte de la expansión bursátil de 2025.
Sin embargo, los últimos reportes de Nomura y OneSixteen Capital advierten que el boom de inversión en infraestructura de IA empieza a mostrar los límites de su propio éxito: los ingresos no crecen al mismo ritmo que el capex y los retornos sobre el capital invertido comienzan a comprimirse.
El caso de Meta es emblemático: proyecta cerca de US$70.000 millones de inversión anual para ampliar su capacidad de cómputo, con un retorno incremental de apenas US$3.000 a 5.000 millones en ingresos. El ciclo de productividad prometido por la IA todavía no se materializa en los balances, pero mantiene a flote la narrativa que sostiene las valuaciones récord. En palabras de Nomura, el “capex loop” entre los siete gigantes tecnológicos —que son a la vez proveedores, clientes e inversores entre sí— prolonga la expansión, pero aumenta la vulnerabilidad del mercado si el flujo de demanda real no aparece.
A pesar del tono más restrictivo de Jerome Powell, que llevó la probabilidad de un recorte de tasas en diciembre del 95% al 65%, la renta variable global mantuvo su sesgo alcista: el MSCI World subió 1,9% en la semana, Japón 4,6% y los emergentes 4,3%, con los ETF de high yield también en verde. En paralelo, los inversores siguieron comprando riesgo incluso con la curva de rendimientos de Estados Unidos más empinada, lo que refleja un apetito sostenido por el “carry trade” y la expectativa de un aterrizaje suave.
Sin embargo, la microestructura muestra grietas. Según Nomura, los fondos de control de volatilidad vendieron más de US$100.000 millones en acciones estadounidenses durante el último mes y podrían seguir descargando posiciones si el S&P 500 retrocede entre 2% y 4%. El “VIX sticky” —que se mantiene cerca de 20 puntos pese a la suba de los índices— revela que el mercado se cubre, pero no se desprende del riesgo. En paralelo, los dealers están cortos en calls del VIX y los ETFs apalancados amplifican la asimetría: hay más mecanismos automáticos de venta que de compra ante shocks negativos.
La combinación de liquidez abundante, flujos mecánicos y una narrativa de crecimiento anclada en la IA explica por qué el rally aún se sostiene. Pero también deja claro que, sin una validación de beneficios tangibles, el ciclo puede invertirse tan rápido como se infló.
En términos tácticos, los analistas sugieren mantener exposición selectiva: preferir empresas con flujo de caja real sobre las promesas de rentabilidad futura y usar coberturas dinámicas ante la posibilidad de una corrección técnica. La consigna implícita del mercado hoy es clara: seguir jugando, pero con un ojo en la puerta de salida.

