WASHINGTON.— Ejecutivos de Wall Street y funcionarios del Gobierno se reunieron en el salón dorado de Mar-a-Lago para una conferencia organizada por la plataforma de criptomonedas de la familia Trump, en una señal de cómo los activos digitales se han convertido tanto en una prioridad de política pública como en una fuente de ganancias personales durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
El CEO de Goldman Sachs, David Solomon, asistió al evento de todo el día el miércoles, completando su giro desde escéptico cripto a poseedor de Bitcoin. También participaron el fundador de Binance y multimillonario Changpeng Zhao —indultado previamente—, junto a directivos de la Bolsa de Nueva York y Nasdaq, así como reguladores financieros actuales y anteriores.
El encuentro, organizado por World Liberty Financial —la plataforma cripto de los Trump—, reflejó un cambio profundo en la actitud hacia los activos digitales, tanto en el Capitolio como en las salas de directorio de los principales bancos estadounidenses.
Ese viraje también impulsa la riqueza de la familia presidencial. Durante el primer año de Trump de regreso en la Casa Blanca, el patrimonio familiar creció en más de u$s 1.000 millones gracias a nuevos emprendimientos cripto, según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, una cifra que supera ampliamente el valor de Mar-a-Lago.
World Liberty Financial, cofundada por Donald Trump Jr. y Eric Trump junto con los hijos del enviado especial de la Casa Blanca Steve Witkoff, es uno de los pilares de esa nueva y acelerada acumulación de riqueza. El evento, que reunió a unas 500 personas, congregó a referentes del sector cripto, reguladores y a los hijos del presidente, que han apostado fuerte por el negocio.
Cambio de postura en los bancos
Durante años, ejecutivos de Wall Street criticaron duramente a las criptomonedas. En 2022, el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, llegó a compararlas con “mascotas de piedra”. En ese momento, el comentario provocó risas, incluso de Solomon, quien compartía el escepticismo aunque con un tono más moderado en público, calificando a las criptomonedas como inversiones especulativas sin un caso de uso claro.
Sin embargo, en Mar-a-Lago, Solomon adoptó un tono distinto y reveló que posee una pequeña cantidad de Bitcoin.
El nuevo posicionamiento podría tener sentido comercial. Las firmas de Wall Street buscan capitalizar un eventual repunte en las salidas a bolsa de empresas cripto, tras un período de sequía bajo el marco regulatorio más estricto de la administración Biden. Pese a la reciente caída de precios en los activos digitales, el enfoque más favorable bajo Trump ha facilitado el acceso al mercado público.
También pesan los vínculos comerciales: la familia Witkoff trabaja con Goldman. “Estoy aquí porque Alex Witkoff me llamó”, dijo Solomon. “Cuando grandes clientes de la firma me piden algo, organizo mi agenda”.
Cuando World Liberty buscó nombres de peso para su lista de oradores, la CEO de Nasdaq, Adena Friedman, y la presidenta del NYSE, Lynn Martin, aceptaron participar. Ambas bolsas cotizan compañías vinculadas a la familia Trump, y Eric Trump y Donald Trump Jr. han participado en ceremonias de toque de campana en el último año.
Aunque los hijos mayores de Trump han presentado a World Liberty como un desafío a las finanzas tradicionales —Donald Trump Jr. llegó a comparar el sistema bancario con un “esquema Ponzi”—, el evento también contó con veteranos de Wall Street como los gestores de hedge funds Marc Lasry, Daniel Loeb y Philippe Laffont.
Jenny Johnson, CEO de la gestora Franklin Templeton, había calificado a Bitcoin como una “distracción” frente al potencial disruptivo del blockchain en 2022. En Mar-a-Lago, en cambio, planteó que imagina a las compañías cripto trabajando junto con la vieja guardia financiera.
“Siempre intento entender cómo evoluciona esto, especialmente en el cruce entre TradFi y DeFi”, dijo, utilizando las abreviaturas de finanzas tradicionales y finanzas descentralizadas.
“La gran ironía es que todo este mundo dio un giro completo”, afirmó Eric Trump. “Hay personas en esta sala que probablemente estaban del lado opuesto, que nos cancelaban cuentas bancarias y nos expulsaban de sus grandes bancos simplemente porque mi padre llevaba una gorra que decía ‘Make America Great Again’”.
Ante preguntas sobre posibles conflictos de interés derivados de sus inversiones —incluida World Liberty Financial—, los hermanos Trump reiteraron que son empresarios privados. No obstante, el evento mostró la capacidad de la firma para atraer figuras de alto nivel del Gobierno estadounidense, incluidas autoridades que supervisan la industria cripto.
Entre los asistentes había funcionarios como la titular de la Administración de Pequeñas Empresas, Kelly Loeffler, y Michael Selig, presidente de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), organismo que regula parte del sector. También participó Caroline Pham, ex presidenta interina de la CFTC, quien recientemente aceptó un puesto en la firma de activos digitales MoonPay.
Consultada sobre la participación de funcionarios en el evento, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que el presidente “no tiene conflictos de interés”. El asesor legal de la Casa Blanca, David Warrington, sostuvo en un comunicado que Trump “no participa en acuerdos comerciales que comprometan sus responsabilidades constitucionales” y que ejerce sus funciones “de manera ética”.
Para algunos asistentes, la posible superposición entre la administración Trump y los negocios familiares no representó un problema. Minjae Kang, quien viajó desde Toronto para participar, dijo que decidió invertir en los tokens de World Liberty porque confía en el presidente.
“Creo en los Trump y en el poder de Trump para controlar el mundo”, afirmó, citando la política arancelaria del mandatario. “Cuando quiere, puede hacerlo”.

