LIMA.- El expresidente Alejandro Toledo recibió una nueva condena en Perú: 13 años y 4 meses por lavado de activos en el llamado caso Ecoteva, donde se acreditó que usó 5,1 millones de dólares de origen ilícito para la compra de inmuebles en Lima. La pena se cumplirá en forma concurrente con la sentencia previa de 20 años y 6 meses vinculada a los sobornos de la Carretera Interoceánica.
La Novena Sala Penal Liquidadora de Lima dictó este fallo al considerar probado que el dinero provenía de pagos de Odebrecht y se canalizó a través de Ecoteva, empresa creada en 2012 en Costa Rica por Eva Fernenbug, suegra del exmandatario.
El tribunal concluyó que la sociedad costarricense fue usada como fachada para ocultar el rastro del dinero. Con esos fondos, se adquirieron propiedades en zonas exclusivas de Lima y se pagaron hipotecas que mantenía la familia de Toledo.
Toledo gobernó entre 2001 y 2006, y durante su mandato se adjudicaron los contratos de la Interoceánica Sur, una de las mayores obras públicas del país. La fiscalía sostiene que las coimas pagadas por Odebrecht ascendieron a varios millones de dólares
El fallo señala que el expresidente usó a su entorno familiar y sociedades offshore para dar apariencia de legalidad a recursos ilícitos vinculados a la constructora brasileña
La sentencia por el caso Ecoteva se suma a la emitida en octubre de 2024, cuando Toledo fue condenado a 20 años y 6 meses por colusión y lavado de activos relacionados con la Interoceánica. Ambas penas se cumplen de manera simultánea, lo que significa que el horizonte de prisión efectivo se mantiene en el plazo más alto.
El expresidente permanece recluido en el penal de Barbadillo, en Lima, donde también cumplen prisión otros exmandatarios procesados por corrupción.
La acumulación de condenas contra Toledo refuerza el papel de la justicia en el marco del escándalo regional de Lava Jato, que ha alcanzado a varios expresidentes peruanos. El país se ha convertido en un caso paradigmático de cómo los sobornos de Odebrecht afectaron directamente a las más altas esferas del poder político.
Con dos condenas firmes, Alejandro Toledo se enfrenta a un escenario judicial sin precedentes para un exmandatario peruano. El caso Ecoteva confirma que el uso de sociedades ficticias y testaferros fue clave en el entramado de corrupción, y sitúa al expresidente en el centro del debate sobre la impunidad de las élites políticas.

