WASHINGTON.— Varios funcionarios habrían respaldado que la Fed señalara en su comunicado que las tasas podrían subir si la inflación se mantenía elevada.
Las minutas de la primera reunión del año de la Reserva Federal mostraron que varios funcionarios querían que el banco central advirtiera a los mercados que existía la posibilidad de que su próximo movimiento fuera una suba de tasas de interés.
Durante el encuentro del 27 y 28 de enero, esos funcionarios señalaron que habrían apoyado una declaración “de doble vía” que “reflejara la posibilidad de que ajustes al alza en el rango objetivo para la tasa de fondos federales pudieran ser apropiados si la inflación permanecía por encima del nivel objetivo”.
Finalmente, el comunicado oficial fue de una sola dirección y solo abordó la posibilidad de nuevos recortes.
Los funcionarios parecieron fijar una vara alta para continuar bajando tasas. Algunos indicaron que no respaldarían un mayor relajamiento “hasta que hubiera una señal clara de que el proceso de desinflación estaba firmemente encarrilado nuevamente”.
En la reunión hubo amplio respaldo a la decisión de mantener las tasas sin cambios en el rango de 3,5%-3,75%, tras tres recortes aplicados a fines de 2025. Se registraron dos votos disidentes a favor de una baja adicional.
En su conferencia de prensa del 28 de enero, el presidente de la Fed, Jerome Powell, afirmó que la posibilidad de una suba de tasas “no es el escenario base de nadie en este momento”.
Desde hace meses, los funcionarios del banco central debaten si el mayor riesgo para la economía es una inflación persistente o un mercado laboral debilitado.
Las actas muestran que los funcionarios consideraron que el mercado laboral se veía mejor y que “el riesgo de una inflación más persistente permanecía”.
La proyección de inflación del staff de la Fed fue levemente más alta en enero que en la reunión previa de diciembre.
El equipo técnico se mostró optimista respecto al mercado laboral y proyectó que la tasa de desempleo descendería gradualmente este año.
Las discusiones reflejan que los funcionarios creen que la inflación elevada se concentra en los bienes básicos, cuyos precios habrían sido impulsados por el impacto de los aumentos arancelarios.
En general, los funcionarios esperan que el efecto de los aranceles comience a disiparse este año.
Aun así, según las minutas, “la mayoría” consideró que el progreso para llevar la inflación al objetivo del 2% “podría ser más lento y desigual de lo esperado” y evaluó que el riesgo de que la inflación se mantenga persistentemente por encima de la meta “es significativo”.
Los mercados financieros no descuentan una suba de tasas. Los operadores proyectan dos recortes en 2026, en junio y nuevamente en septiembre.
Una suba de tasas por parte de la Fed probablemente provocaría la irritación del presidente Donald Trump, quien ha instado al banco central a llevar las tasas hacia el 1%.
El respaldo de algunos funcionarios a una eventual suba también colocaría en una posición incómoda a Kevin Warsh, el nominado por Trump para reemplazar a Powell cuando finalice su mandato como presidente en mayo.

