CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras los mercados se inquietan y muchas multinacionales han anunciado en abandonar el país si un candidato de izquierda como Andrés Manuel López Obrador llegase al poder, él avanza tranquilamente sin mucha competencia a lo que según las encuestas será su victoria en las elecciones presidenciales del 1 de julio.
Un Obrador pausado, aparentemente inmune a los ataques de sus débiles detractores y sin el tono agresivo que marcó sus dos primeras campañas presidenciales, asegura que “está a puto de hacer historia”.
Esta sería la primera vez que México tendría un gobierno de izquierda, esto hace que los mercados se pregunten si López Obrador haría que el peso mexicano se derrumbe, ya que es muy difícil basarse en sus plataformas políticas, porque son volátiles al cambio.
Varios expertos comparan a López Obrador con Donal Trump, por su aversión a dar los detalles las políticas que aplicará, además de la tendencia a jugar con su base y hacer grandes promesas que deja a sus asesores preguntándose qué quiere decir realmente, ha generado estas comparaciones.
Según analistas políticos Trump y Obrador consideran la agresividad y la obstinación como virtudes políticas y que probablemente podrían entenderse, aunque Trump se refirió al candidato mexicano como “no tan bueno”.
Los dos principales rivales de Obrador en la contienda política son: Ricardo Anaya y José Antonio Meade, quienes tienen el respaldo de los tecnócratas, el tipo de expertos en políticas orientadas a los mercados que rigen México desde 1982. Pero el crecimiento y la estabilidad económica que prometieron no se ha manifestado y la violencia aumenta un punto porcentual cada día.
Las elecciones en México entran en su última fase a tan solo 25 días de los comicios, Obrador tiene un 92% de probabilidades de ganar el próximo 1 de julio.

