BUENOS AIRES.— El presidente argentino, Javier Milei, reconoció que la reciente devaluación del peso —cercana al 10–12% en lo que va del mes— podría trasladarse a precios y golpear la actividad económica, en un escenario de presión cambiaria y mayor aversión al riesgo. En paralelo, el Banco Central intensificó sus ventas de dólares y el Ejecutivo trabaja en un esquema “anticorridas” para contener la volatilidad.
En una entrevista radial, Milei habló de una “volatilización de la demanda de dinero” y admitió que la inflación podría acelerarse si la dinámica de transacciones no se normaliza. El equipo económico, mientras tanto, aceleró contactos externos y defendió las intervenciones con divisas como mecanismo para sostener la banda cambiaria.
Mercados en tensión y reacción del Banco Central
Las últimas jornadas dejaron señales claras: el peso tocó el techo de la banda y el Banco Central vendió 1.110 millones de dólares en apenas dos días para moderar el salto cambiario. La presión también se trasladó a acciones y bonos, con nuevas ampliaciones en spreads y caídas en los títulos en dólares.
El deterioro financiero coincidió con la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, lo que elevó la incertidumbre política y la prima de riesgo. La renta variable y la deuda reflejaron mayor desconfianza hacia los activos argentinos, en una economía que ya muestra enfriamiento y expectativas de más volatilidad hasta las legislativas de octubre.
Milei confirmó que su gobierno afina un “sistema financiero anticorridas” y que avanza en negociaciones de financiamiento con Washington como respaldo preventivo. El objetivo es reducir la volatilidad, anclar expectativas y proteger el poder de compra en plena campaña electoral.
Sin un ancla fiscal y cambiaria creíble, advierten analistas, el traslado a precios y el enfriamiento de la actividad podrían intensificarse. Aun así, el Ejecutivo insiste en que el programa mantiene como ejes el equilibrio fiscal, la gestión de reservas y la disciplina monetaria, con la mira puesta en 2026 para consolidar la desinflación.
El revés del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires —que concentra al 38% de la población— añadió ruido a un mercado ya frágil. De cara al 26 de octubre, los inversores observan el resultado nacional como un termómetro de gobernabilidad. Las legislativas funcionarán como un referéndum sobre el plan económico y condicionarán la profundidad de las reformas.
En este marco, Milei viajará a Nueva York para hablar ante la Asamblea General de la ONU y mantener reuniones bilaterales con Donald Trump y Benjamín Netanyahu. La agenda exterior es leída como un intento de recomponer confianza y sostener canales de financiamiento en un contexto de alta volatilidad.
La admisión presidencial sobre un posible traslado a precios y la pérdida de actividad eleva el listón de credibilidad del programa. Entre la intervención cambiaria, el diseño de un escudo anticorridas y un calendario político exigente, Argentina entra en semanas decisivas para estabilizar expectativas, reservas y precios.

