ZURICH.- La empresa suiza Mercuria Energy compró cobre por 36 millones de dólares a un proveedor turco, pero al recibir su cargamento se llevó una sorpresa.
Los contenedores estaban llenos de piedras pitadas color cobre. Este caso expone lo vulnerables que son al fraude los comerciantes de materias primas, incluso cuando existen controles de seguridad.
Se trata de 6.000 toneladas de cobre ampollado puestas en más de 300 contenedores que fueron reemplazados por ladrillos pintados con spray para asemejar el color del metal semirrefinado.
La policía de Turquía detuvo a 13 personas supuestamente relacionadas con el fraude. Algunas de ellas salieron de la cárcel y quedaron bajo arresto domiciliario.
Ahora, la compañía suiza, uno de los cinco comerciantes más grandes independientes de petróleo del mundo, reclama tanto en los tribunales turcos como en caso de arbitraje en el Reino Unido que el profesor Bietsan le pague una compensación.
También ha presentado una denuncia penal ante la Policía y la Fiscalía en Ankara por sustitución de carga y fraude.
Mercuria, que ya había hecho negocios con Bietsan, firmó el respectivo contrato de compra en junio de 2020, según comenta Sinan Barovali, abogado de la casa comercial en Turquía. Pagó 36 millones de dólares en cinco plazos, con el último realizado el 20 de agosto de 2020.
Parece que el cobre fue cargado en los contenedores, antes de ser inspeccionado. A continuación en estos envases se colocaron precintos utilizados para evitar el fraude. No obstante, alguien los abrió y sustituyó por adoquines, explicó el letrado.
Posteriormente cambiaron los sellos de seguridad por otros falsos para evitar ser detectados.

