NUEVA YORK.- La agencia calificadora Moody’s elevó la nota soberana de Argentina desde Caa1 hasta B3 y modificó la perspectiva de estable a positiva, al considerar que el riesgo de incumplimiento de la deuda disminuyó de manera significativa gracias a la consolidación del programa de estabilización macroeconómica.
La decisión refleja, según la calificadora, que la economía argentina dejó atrás la etapa inicial del ajuste y comenzó a mostrar mejoras más sostenidas en sus fundamentos crediticios.
Moody’s destacó la continuidad del superávit fiscal, la desaceleración de la inflación, la eliminación del financiamiento monetario del déficit y el avance de las reformas económicas como los principales factores detrás de la mejora.
«La estabilización macroeconómica ha superado su fase inicial y comienza a consolidarse», señaló la agencia en su informe.
Entre los indicadores mencionados, Moody’s resaltó que el Sector Público Nacional registró en mayo un superávit primario de $1,924 billones y un superávit financiero de $478.613 millones luego del pago de intereses.
También destacó la desaceleración de la inflación, que en junio fue del 1,9% mensual y del 33,5% interanual, junto con una mayor credibilidad de la política económica y una menor volatilidad macroeconómica.
Con esta decisión, Moody’s alineó la calificación de Argentina con las otorgadas previamente por S&P Global Ratings y Fitch Ratings, que ya habían elevado la nota soberana hasta B-, aunque ambas mantienen una perspectiva estable. Moody’s, en cambio, asignó una perspectiva positiva, lo que deja abierta la posibilidad de una nueva mejora si continúa el proceso de estabilización.
La calificadora también puso el foco en la mejora de la posición externa del país. Destacó el crecimiento de las exportaciones agrícolas, industriales y de servicios, así como el cambio estructural del sector energético, que pasó de ser un factor de presión sobre las reservas a convertirse en una fuente creciente de divisas.
Según el informe, los proyectos presentados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) suman aproximadamente u$s 141.700 millones, equivalentes a cerca del 20% del Producto Interno Bruto, de los cuales alrededor de u$s 45.000 millones ya se encuentran en ejecución, principalmente en los sectores de energía, minería e infraestructura.
Moody’s también destacó que el Banco Central compró más de u$s 11.000 millones durante el primer semestre de 2026 sin generar tensiones significativas sobre el tipo de cambio.
Sin embargo, advirtió que el nivel de reservas aún no constituye un colchón suficiente para afrontar un eventual shock político o una nueva crisis de balanza de pagos, por lo que la acumulación sostenida de divisas seguirá siendo un factor clave para futuras mejoras en la calificación.
La agencia proyectó además que la economía argentina crecerá alrededor del 3,4% en 2026 y del 3,5% en 2027, impulsada por la recuperación de la actividad privada, las reformas estructurales y las inversiones en sectores exportadores.
Junto con la mejora de la nota soberana, Moody’s elevó los denominados «techos país», tanto en moneda local como extranjera, lo que amplía el margen para que empresas argentinas con sólidos perfiles financieros puedan acceder a mejores calificaciones crediticias y, potencialmente, a condiciones de financiamiento más favorables.
Pese a la mejora, la calificadora mantuvo entre los principales riesgos la incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027.
Según Moody’s, una eventual reversión de las reformas económicas podría afectar la llegada de inversiones, el desempeño del sector externo y la acumulación de reservas, limitando nuevos avances en la calidad crediticia del país.
La perspectiva positiva implica que una nueva mejora será posible si Argentina consolida el crecimiento de sus exportaciones, fortalece sus reservas internacionales y mantiene la disciplina fiscal, aunque la deuda soberana continúa dentro de la categoría especulativa.

