ASIA.— China ha comenzado la construcción de lo que afirma será el mayor proyecto hidroeléctrico del mundo, una obra valuada en 170.000 millones de dólares y capaz de generar cada año suficiente electricidad como para abastecer a todo el Reino Unido.
El plan supera con creces a la imponente represa de las Tres Gargantas, actualmente la más grande del mundo, y provocó un repunte en las acciones de constructoras e ingenierías chinas luego de que el primer ministro Li Qiang lo anunciara el fin de semana.
Para Pekín, el proyecto representa energía limpia, empleos y un impulso de estímulo económico ante la desaceleración. Pero para los países ubicados río abajo, reaviva viejas ansiedades sobre la seguridad hídrica: el Yarlung Zangbo, como se llama el río en el Tíbet, se convierte en el Brahmaputra en India y Bangladés, un recurso vital para millones de personas.
¿Qué aprobó exactamente China?
El plan contempla cinco represas a lo largo de un tramo de 50 km, donde el río desciende 2.000 metros desde la meseta tibetana. Se espera que la generación de energía comience entre principios y mediados de la década de 2030, pero más allá de eso y del precio, China ha publicado muy poca información sobre cómo planea construir el proyecto.
¿Por qué están preocupados los vecinos?
La falta de información agrava los temores en India y Bangladés, que dependen del Brahmaputra para riego, generación hidroeléctrica y agua potable.
El ministro jefe de Arunachal Pradesh, estado fronterizo con China, dijo a principios de este año que la represa podría secar hasta el 80% del río que atraviesa ese estado indio, y que incluso podría inundar zonas río abajo, como el estado vecino de Assam.
Además del agua, la represa también reduciría la cantidad de sedimentos que fluye río abajo, según Michael Steckler, profesor de la Universidad de Columbia. Esos sedimentos transportan nutrientes esenciales para la agricultura en las llanuras aluviales.
India y China ya libraron una guerra fronteriza en esa región en los años 60, y la falta de transparencia por parte de Pekín ha alimentado las especulaciones sobre si podría usar la represa para cortar el suministro de agua en caso de un nuevo conflicto, advierte Sayanangshu Modak, experto en relaciones hídricas entre India y China de la Universidad de Arizona.
«La construcción del proyecto hidroeléctrico del Yarlung Zangbo es un asunto soberano de China», afirmó este martes el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, añadiendo que la represa brindará energía limpia y ayudará a prevenir inundaciones.
«China también ha mantenido la comunicación necesaria con los países río abajo sobre información hidrológica, control de inundaciones y cooperación para la mitigación de desastres relacionada con el proyecto», agregó la Cancillería.
Los ministerios indios de Exteriores y Recursos Hídricos no respondieron a los pedidos de comentarios.
¿Privará China a India de agua?
Sin embargo, el impacto de la represa en el caudal del río ha sido exagerado, en parte porque la mayor parte del agua que alimenta al Brahmaputra proviene de las lluvias del monzón al sur del Himalaya, no de China, según Modak.
También explicó que el plan chino es un proyecto hidroeléctrico “de paso” (run-of-the-river), lo que implica que el agua seguirá su curso habitual.
India, por su parte, ha propuesto dos represas sobre el río Siang, como se conoce al Yarlung Zangbo en su territorio. Una de ellas, con capacidad de 11,5 gigavatios en Arunachal Pradesh, sería la más grande de India si llega a construirse.
Estas iniciativas tienen como objetivo, en parte, afianzar las reivindicaciones de India sobre el río y reforzar su posición ante una eventual decisión de China de desviar el caudal, añadió Modak:
«Si India puede demostrar que ha estado utilizando esas aguas, entonces China no puede desviarlas de manera unilateral», explicó.
La controversia no es nueva
Las disputas por represas y seguridad hídrica son comunes. Pakistán ha acusado a India de usar el agua como arma en la región en disputa de Cachemira, luego de que Nueva Delhi suspendiera su participación en el Tratado de Aguas del Indo, que regula el reparto entre ambos países.
En Egipto, un alto político fue grabado proponiendo bombardear una polémica represa sobre el Nilo que Etiopía había planeado, durante una larga disputa por ese proyecto.
Riesgos de terremotos y clima extremo
La nueva represa se construirá en una zona sísmica propensa a deslizamientos, inundaciones por lagos glaciares y tormentas. Una ola de construcciones de represas en el área ya había despertado preocupaciones entre expertos sobre la seguridad, especialmente luego de un devastador terremoto en el Tíbet a comienzos de este año.
Un proyecto hidroeléctrico mucho más pequeño en un afluente cercano ha debido limitar sus obras a solo cuatro meses al año, debido a los desafíos de ingeniería en altitudes elevadas y los inviernos extremos.

