FINANZAS.— Tether Holdings SA, emisor de la mayor stablecoin del mundo, está en conversaciones con inversores para levantar hasta 20.000 millones de dólares en una operación que podría valorarla al mismo nivel que OpenAI y SpaceX, según Bloomberg News.
Sería una vuelta olímpica notable para una compañía —y una industria— que ha estado en la mira de los reguladores por sus opacas declaraciones financieras y posibles violaciones de sanciones. Pero también suena como bailar cerca de la salida mientras la música aún suena en un mercado muy acelerado.
Si hoy se puede hablar sin reírse de que Tether, con sede en El Salvador, recaude dinero a una valuación de 500.000 millones de dólares, es gracias a una combinación de factores: una administración Trump ultra pro-cripto que indulta a convictos célebres del sector y lanza sus propios tokens millonarios, un auge de todo lo relacionado con las stablecoins mientras las instituciones financieras tradicionales corren hacia los activos digitales, y la magnitud pura de las ganancias que genera Tether.
El efectivo que recibe Tether a cambio de sus “dólares digitales” amigables para traders y nativos cripto se reinvierte en activos como bonos del Tesoro, que el año pasado le reportaron 13.000 millones de dólares de ingresos netos. Una valuación de 500.000 millones implicaría un múltiplo de ganancias de 38 veces; un número de vértigo, aunque no fuera de lugar en un sector donde su rival Circle Internet Group Inc. está valuada en unos 31.000 millones, es decir, 180 veces sus beneficios antes de impuestos.
El caso alcista es que todos estos motores se mantengan: que Tether consiga una mayor tajada de un ecosistema que ya domina y reciba más cariño MAGA de una Casa Blanca cada vez más intervencionista dentro y fuera de EE.UU. La recaudación coincidiría con una especie de regreso al hogar para Tether, que lanzará un token “compliant” onshore con la ayuda de Bo Hines —exjefe del consejo asesor de activos digitales de Trump—.
Si bien manejar stablecoins duales (onshore y offshore) añade complejidad y riesgo, la posibilidad de mayor aceptación y cuota de mercado en la futura capital cripto del mundo podría llevar a Tether a dar pasos como comprar un exchange para ampliar productos y negocio. Uno esperaría que eso traiga presión real de los inversores para abrir de una vez sus finanzas, aunque la euforia puede terminar ganando la partida.
Aun así, mirando al horizonte, hasta los más criptoentusiastas deben admitir que hay nubes. Los jugosos ingresos de Tether dependen de la dirección de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU., en un momento en que las tasas apuntan a la baja. El prospecto de IPO de Circle estimó que por cada caída de 1 punto porcentual en el rendimiento promedio de su cartera (que el año pasado fue de 4,3%), sus ingresos de reservas caerían en 441 millones de dólares, el 26% de lo que ganó en 2024. Confiar en que la demanda cripto compensará esa merma parece optimista, considerando que esta semana las criptomonedas sufrieron una fuerte caída y que las tesorerías de criptoactivos que cotizan en bolsa están saturando el mercado.
Es cierto que Tether intenta diversificar su estrategia e invierte en todo, desde centros de datos hasta minas de oro. Pero un plan de financiación de semejante tamaño podría terminar siendo el último vals de este ciclo alcista.
Si el cripto está rumbo a una sacudida, hay peores lugares para estar que en la cima en cuota de mercado y con un flamante cofre de guerra de 20.000 millones. Quizá la verdadera pregunta es si el telón político pro-cripto sobrevivirá a las elecciones legislativas del próximo año y al impacto económico de una guerra arancelaria que aún no se siente. Los fans cripto argumentarán, con algo de razón, que los 113.000 dólares del Bitcoin están callando a muchos escépticos. Pero parte del hype podría, otra vez, estar desligado de la realidad.

