WALL STREET.— Los profesionales de Wall Street se enfrentan a una semana clave que probablemente marcará el tono de lo que resta del año para los mercados y la economía.
El foco principal será la reunión de la Reserva Federal que concluye este miércoles. Aunque no se espera que el banco central reduzca las tasas de interés, inversores y analistas examinarán con atención los comentarios y proyecciones para obtener pistas sobre el rumbo futuro.
Además, habrá una avalancha de resultados de grandes tecnológicas, con los balances de Amazon, Apple, Meta y Microsoft. A esto se suman indicadores macroeconómicos relevantes, como el PBI y los datos de empleo no agrícola.
En otras palabras, si alguna vez hubo un período de cinco días capaz de definir el segundo semestre del año, es esta semana.
“El calendario cargado de esta semana —negociaciones comerciales, reunión del FOMC, reporte de empleo y cuatro de los miembros del grupo Magnificent Seven rindiendo cuentas— convierte a este momento en una auténtica prueba de verdad para los mercados”, afirmó Julian Emanuel, estratega jefe de acciones y análisis cuantitativo de Evercore ISI, en referencia al Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed.
Este aluvión de datos pondrá a prueba la confianza de los inversores en la resiliencia de la economía estadounidense y en el ascenso aparentemente imparable del mercado bursátil. Y con la fecha límite del 1° de agosto impuesta por el presidente Donald Trump para aplicar nuevos aranceles —que él mismo dijo que no se extenderá—, los mercados esperan cierta estabilidad en materia comercial tras meses de incertidumbre.
“Creo que hay más posibilidades de que los mercados obtengan claridad sobre la fortaleza de la economía que sobre el frente comercial”, sostuvo Kevin Gordon, estratega sénior de inversiones en Charles Schwab & Co. “Las fechas límite para los ‘aranceles recíprocos’ están desfasadas entre nuestros socios comerciales más importantes, y todavía hay dudas en torno a los acuerdos ya anunciados. Por eso, no veo el 1° de agosto como una fecha mágica que elimine la ansiedad en torno a los aranceles”.
Las empresas del S&P 500 están superando las previsiones, con ganancias que aumentan un 4,5% respecto al año pasado, según datos de Bloomberg Intelligence. Compañías como Southwest Airlines, que afirmó que los aranceles le restaron US$ 1.000 millones a sus ganancias anuales antes de impuestos, esperan mejoras en la segunda mitad del año. “Ya vemos señales de que la demanda está regresando en términos de volumen”, señaló su CEO, Bob Jordan.
Buena parte del repunte en las ganancias está impulsado por los consumidores de mayores ingresos. American Airlines destacó la sólida demanda en cabinas premium, mientras que Deckers Outdoor Corp. subrayó las ventas de productos caros como las botas de piel de oveja Ugg y las zapatillas Hoka. Tanto United Airlines como Delta señalaron que el turismo corporativo lidera la recuperación.
En contraste, Chipotle redujo sus proyecciones al advertir que “el consumidor de menores ingresos está bajo presión”, dijo su CEO, Scott Boatwright, lo que ha llevado a una caída en el gasto.
También hay otros signos de estrés. Empresas como Conagra Brands y Abbott Laboratories han mencionado mayores costos debido a los aranceles. En particular, las acciones del sector de consumo discrecional podrían sufrir una caída de beneficios hasta principios de 2026, según advirtieron los estrategas de Bloomberg Intelligence, Gina Martin Adams y Michael Casper.
“Ya hay comentarios de algunas empresas sobre el impacto que están teniendo los aranceles, y lo que podrían causar a nivel individual”, señaló Dan Greenhaus, economista jefe de Solus Alternative Asset Management. “Pero la verdad es que probablemente necesitemos varios meses más para entender bien cómo se distribuyen esos costos”.
Incertidumbre económica
Los datos económicos también presentan señales mixtas, ya que el impacto de los nuevos aranceles apenas empieza a sentirse. La estimación inicial del PBI del segundo trimestre podría mostrar un notable repunte, luego de que el fuerte aumento de las importaciones provocara una contracción a comienzos de año.
“No sabremos realmente dónde estamos parados hasta que los mercados y la economía hayan tenido tiempo de digerir las nuevas tarifas que entran en vigor este viernes”, dijo Michael O’Rourke, estratega jefe de mercados en JonesTrading LLC.
Otros informes que se publicarán esta semana podrían señalar cierto enfriamiento de la economía. Se espera que el gasto del consumidor haya crecido apenas en junio (ajustado por inflación), mientras que las estimaciones apuntan a una desaceleración en la creación de empleo y un aumento del desempleo. También se prevé una aceleración en el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por la Fed, a medida que los aranceles comienzan a impactar.
“No se trata del abismo que muchos buscan cuando se habla de una recesión, pero sí es una desaceleración visible, si uno se toma el tiempo de mirar debajo del capó y examinar los detalles”, afirmó Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon.
A pesar de toda la incertidumbre, el mercado de acciones cotiza en máximos históricos, ya que los peores escenarios arancelarios no se han materializado. La pregunta es cuánto tiempo más podrá sostenerse esa dinámica.
“Creo que hay varios factores. Primero, hay señales de que el mercado laboral se mantiene sólido y los salarios crecen por encima de la inflación, lo que apoya el consumo agregado”, dijo Cayla Seder, estratega macro de activos múltiples en State Street. “En cuanto al mercado bursátil, los resultados han superado expectativas bajas, lo que indica que las empresas están resistiendo mejor de lo que se temía”.

