SEUL.— La inteligencia artificial ya no solo está revolucionando empresas tecnológicas: ahora también está reconfigurando el mapa del poder financiero global. En 2026, el boom de la IA empezó a generar un fenómeno cada vez más visible en Wall Street y Asia: mercados enteros avanzan impulsados casi exclusivamente por un puñado de compañías vinculadas a chips, semiconductores y capacidad de procesamiento.
El caso más extremo ocurre en Corea del Sur. El mercado bursátil del país subió más de 100% en lo que va del año y ya pasó de ser el undécimo al quinto mercado accionario más grande del mundo. Pero detrás de esa explosión existe un detalle clave: el rally está altamente concentrado en apenas dos empresas, Samsung Electronics y SK Hynix.
La magnitud del fenómeno sorprendió incluso a analistas internacionales. Solo en mayo, el índice Kospi avanzó 28,5%, un rendimiento cinco veces superior al del S&P 500 estadounidense. Sin embargo, debajo de la superficie, la historia fue muy distinta: la acción promedio surcoreana cayó 10,5% durante el mismo período.
En otras palabras, el mercado sube, pero gran parte de las empresas no participan de la fiesta. El dinero está yendo casi exclusivamente hacia las compañías consideradas estratégicas para la revolución global de la inteligencia artificial.
Samsung Electronics, uno de los grandes beneficiados del boom de chips de memoria y servidores para IA, reportó ingresos trimestrales por 133,9 billones de wones, equivalentes a unos u$s88.400 millones, con un crecimiento interanual de 43%.
El mercado respondió de forma explosiva. En lo que va del año, Samsung acumula una suba de 191%, mientras que SK Hynix —otro gigante clave en memorias de alto rendimiento utilizadas para inteligencia artificial— se disparó 263%.
Entre ambas compañías ya representan más del 50% de toda la capitalización bursátil de Corea del Sur, una concentración que empieza a generar comparaciones con otros momentos históricos de euforia financiera.
El fenómeno no es aislado. En Estados Unidos, el rally de la inteligencia artificial también está empujando gran parte de las ganancias del mercado. El índice de semiconductores PHLX (SOX) subió más de 70% desde fines de marzo, mientras compañías como Micron y Sandisk duplicaron su valor bursátil.
Taiwán muestra una dinámica similar. El mercado taiwanés escaló del noveno al sexto lugar entre las bolsas más grandes del mundo gracias al avance de gigantes tecnológicos ligados a IA. El índice Taiex sube 56,5% en el año, impulsado principalmente por TSMC y MediaTek.
TSMC, considerada la empresa más estratégica del mundo en fabricación avanzada de chips, avanzó más de 50% en 2026. MediaTek, en tanto, se disparó cerca de 200%.
Parte del fenómeno también está siendo alimentado por los inversores minoristas asiáticos. Corea del Sur posee una de las bases de traders retail más activas y especulativas del mundo, con fuerte utilización de ETFs apalancados y deuda para operar acciones. El clásico efecto FOMO —el miedo a quedarse afuera— empezó a acelerar todavía más la demanda por empresas vinculadas a IA.
Sin embargo, algunos analistas empiezan a advertir sobre señales que recuerdan a la burbuja puntocom de fines de los años noventa. Owen Lamont, entre otros especialistas de mercado, sostiene que la actual dispersión del mercado empieza a parecerse peligrosamente a 1999: pocas empresas generan retornos extraordinarios mientras gran parte del resto del mercado pierde fuerza.
La diferencia, al menos por ahora, es que las valuaciones actuales todavía muestran respaldo en crecimiento real de ganancias y flujo de caja, algo que no necesariamente ocurría durante la burbuja tecnológica original.
Pero el mensaje de fondo ya quedó claro para Wall Street: la inteligencia artificial dejó de ser simplemente un sector tecnológico. Hoy funciona como el principal motor capaz de redefinir el tamaño, el peso y la relevancia de los mercados bursátiles globales.

