SINGAPUR.- El presidente norteamericano, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-Un, se reunieron a puerta cerrada para plantear un nuevo paradigma en las relaciones entre ambas naciones e intentar llegar a un posible acuerdo de paz. Contra todo pronostico ambos presidentes se dieron la mano ayer en la isla de Sentosa.
Donald Trump aseguró que el proceso de desnuclearización de Pyongyang comenzará “muy rápido” después de su reunión a solas con el líder norcoreano, Kim Jong -Un.
Ambas naciones llevan 70 años de enemistad a causa de la división de la península de Corea, el nacimiento de régimen dinámico de los Kim en los comienzos de la Guerra Fría y la contienda civil intercoreana (1950-1953), en la que también intervino EE.UU, China y la Unión Soviética.
Desde entonces, Washington y Pyongyang han intercambiado constantes amenazas y provocaciones que hicieron temer al mundo por un nuevo choque bélico entre estos colosos. La última de estas hostilidades fue la llegada de Donald Trump como nuevo inquilino de la Casa Blanca, lo que marcó el inicio de una intensa actividad armamentística de Pyongyang, a la que Trump respondió con una campaña de presión máxima e insinuaciones de ejecutar un ataque preventivo.

Como era de esperarse el encuentro entre ambos presidentes estuvo lleno de buenas intenciones. Los principales temas fueron la desnuclearización por parte de Corea y el levantamiento de las sanciones económicas por parte de Washington. Asimismo, vale la pena recordar que los Coreanos son excelentes negociadores, ya negociaron con Bill Clinton, los dos Bush, Barack Obama y de todos estos acercamientos salieron acuerdos que luego incumplieron.
Sin embargo, la desnuclearización rápida que asegura Trump es discutida por varios analistas que afirman que es “imposible saber el tiempo” que lleve el desarme total de Corea del Norte, “ya que nadie conoce la magnitud exacta del programa nuclear desarrollado por Pyongyang”. Siegfried S. Hecker, exdirector del laboratorio armamentístico Los Álamos, Nuevo México, argumentó que “lo mejor que puede esperar Trump es una desnuclearización por fases que se concentre en las partes más peligrosas del programa norcoreano”,
Varios expertos coinciden en que en la península de Corea hay un reactor de 5 megavatios y un centro de investigación nuclear en donde se procesa combustible para hacer bombas. Otras investigaciones señalan que tiene material para construir 60 bombas atómicas.

