PEKÍN.— El presidente de China, Xi Jinping, hizo un llamado este lunes a fortalecer los lazos con Vietnam en materia de comercio y cadenas de suministro, en medio de las disrupciones provocadas por los aranceles estadounidenses, al iniciar una gira por tres países del sudeste asiático desde la capital vietnamita, Hanói.
La visita, planeada desde hace semanas, se produce mientras Pekín enfrenta aranceles del 145% por parte de Estados Unidos, y Vietnam negocia una reducción de los aranceles del 46% que Washington amenaza con aplicar a partir de julio, cuando expire una moratoria global.
“Ambas partes deben reforzar la cooperación en producción y cadenas de suministro”, escribió Xi en un artículo publicado en Nhandan, el diario del Partido Comunista de Vietnam, antes de su llegada este lunes. También instó a impulsar el comercio bilateral y los vínculos con Hanói en inteligencia artificial y economía verde.
Presionado por Washington, Vietnam ha comenzado a reforzar los controles sobre algunas exportaciones chinas, para asegurarse de que los productos que llegan a Estados Unidos con la etiqueta “Hecho en Vietnam” cuenten con un valor agregado suficiente en el país como para justificar dicha denominación.
Vietnam es un centro clave de manufactura y ensamblaje en el sudeste asiático. Sus principales importaciones provienen de China, mientras que su mercado de exportación más importante es Estados Unidos. Es una fuente esencial de productos electrónicos, calzado y ropa para el mercado estadounidense.
En los primeros tres meses del año, Hanói importó productos desde China por unos 30.000 millones de dólares, mientras que sus exportaciones a Estados Unidos sumaron 31.400 millones, según datos de aduanas de Vietnam, confirmando una tendencia de largo plazo en la que las importaciones desde China suelen reflejar los valores y fluctuaciones de las exportaciones hacia Washington.
Vínculos ferroviarios
Xi visitará Vietnam del 14 al 15 de abril, y luego se trasladará a Malasia y Camboya del 15 al 18. Su última visita a Camboya y Malasia fue hace nueve y doce años, respectivamente.
El viaje a Hanói —el segundo en menos de 18 meses— busca consolidar las relaciones con un vecino estratégico que ha recibido miles de millones de dólares en inversiones chinas en los últimos años, a medida que fabricantes radicados en China se trasladan al sur para evitar los aranceles impuestos durante la primera administración de Trump.
Ambos países, gobernados por partidos comunistas, tienen previsto firmar cerca de 40 acuerdos en múltiples sectores, según informó el sábado el viceprimer ministro vietnamita, Bui Thanh Son.
Por su parte, el máximo líder de Vietnam, To Lam, expresó en un artículo publicado el lunes en medios estatales que Hanói desea impulsar la cooperación en defensa, seguridad e infraestructura, en especial en lo relativo a conexiones ferroviarias.
Aún no está claro si los acuerdos serán vinculantes ni si implicarán compromisos financieros.
Vietnam ya ha accedido a utilizar préstamos chinos para construir nuevas líneas ferroviarias entre ambos países, lo que representa un paso importante para fortalecer la confianza bilateral y facilitar el comercio y la conectividad regional. Sin embargo, aún no se ha anunciado oficialmente ningún acuerdo de financiamiento.
Pekín también busca la aprobación de Vietnam para sus aviones COMAC, que hasta ahora han tenido dificultades para encontrar compradores en el extranjero.
El domingo, la aerolínea vietnamita de bajo costo VietJet y COMAC firmaron un memorando de entendimiento en Hanói, según una invitación al evento vista por Reuters.
Este lunes, un avión regional COMAC C909 con la imagen de VietJet y el logo de Chengdu Airlines de China estaba estacionado en el aeropuerto internacional de Hanói.

