WASHINGTON.— Las renovadas amenazas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra aliados europeos, en medio del aumento de las tensiones por Groenlandia, volvieron a poner sobre la mesa la llamada operación “Sell America”, que había surgido tras los amplios gravámenes anunciados en el llamado “Día de la Liberación” en abril del año pasado.
Los mercados accionarios sintieron el golpe el lunes ante el temor de que la guerra comercial vuelva a escalar. Las acciones europeas cayeron más de 1% y los futuros de Wall Street registraron un retroceso similar, anticipando debilidad tras el feriado en Estados Unidos.
El dólar también quedó bajo presión, una señal de que la principal moneda de reserva del mundo entró en la mira luego de que Trump amenazara el sábado con aumentar los aranceles a productos de varios países europeos hasta que Estados Unidos pueda comprar Groenlandia. El esquema arrancaría con un arancel del 10% desde el 1 de febrero, que subiría al 25% a partir del 1 de junio.
El euro rebotó desde su nivel más bajo desde fines de noviembre, al igual que la libra esterlina y las monedas escandinavas. El franco suizo, clásico refugio, se encaminó a su mayor suba diaria frente al dólar en un mes.
“Estoy segura de que hay mucha gente bastante consternada por lo ocurrido el fin de semana y que probablemente esté replanteándose cómo tiene sus activos”, dijo Francesca Fornasari, responsable de soluciones cambiarias en Insight Investment.
Según Fornasari, el dólar podría seguir cediendo, aunque continúa respaldado por la fortaleza de la economía estadounidense y de Wall Street.
Por ahora, los movimientos de mercado son moderados, sobre todo si se los compara con la caída diaria cercana al 2% del dólar tras el “Día de la Liberación” de abril pasado. Para algunos analistas, esto sugiere que los mercados creen que Trump terminará desescalando el conflicto, como ya ocurrió en otras ocasiones.
El panorama también se ve empañado por un fallo pendiente de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la legalidad de los aranceles de Trump y por la incertidumbre respecto de cómo responderán las capitales europeas.
La Unión Europea podría reaccionar con aranceles contra Estados Unidos, pero también podría recurrir al todavía inédito “instrumento anti-coerción”, que permitiría limitar el acceso estadounidense a licitaciones públicas, inversiones o actividades bancarias, o restringir el comercio de servicios.
“En gran medida, por ahora parece más ruido que señal”, señaló Leonard Kwan, gestor de renta fija en T Rowe Price.
Si bien la profundidad y liquidez de los mercados de capitales estadounidenses —solo el mercado de Treasuries vale unos US$ 30 billones— dificulta la diversificación para los inversores internacionales, Estados Unidos también es vulnerable a salidas de capital extranjero, advirtieron analistas.
Europa es el mayor acreedor de Estados Unidos: los países europeos poseen activos estadounidenses —acciones y bonos— por unos US$ 8 billones, casi el doble que el resto del mundo combinado, según Deutsche Bank.
“En un contexto en el que la estabilidad geoeconómica de la alianza occidental se ve alterada de manera existencial, no está claro por qué los europeos seguirían dispuestos a desempeñar ese rol”, escribió George Saravelos, jefe global de investigación cambiaria de Deutsche Bank.
La cuestión central es si los inversores europeos venderían activos estadounidenses y qué condiciones serían necesarias para que eso ocurra. ING señaló que la UE tiene pocas herramientas para forzar al sector privado europeo a desprenderse de activos en dólares; solo podría incentivar inversiones en activos denominados en euros.
Los analistas remarcan que el contexto de mercado es muy distinto al de abril pasado: el dólar cayó desde entonces y el panorama económico mejoró, aunque sigue siendo difícil diversificarse lejos de la moneda estadounidense.
El billete verde, que se desplomó cerca de 10% en 2025 frente a sus pares, se estabilizó en los últimos meses. Los inversores desarmaron gran parte de las apuestas bajistas del año pasado y hoy mantienen una posición moderadamente alcista de apenas US$ 240 millones, lo que deja abierta la puerta a un nuevo cambio de humor.
“La situación probablemente deba escalar bastante más antes de que los inversores públicos europeos estén dispuestos a dañar su desempeño por motivos políticos”, sostuvo Kit Juckes, jefe de estrategia cambiaria de Société Générale.
Aunque las acciones estadounidenses tuvieron un buen 2025, impulsadas por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial, quedaron rezagadas frente a los mercados globales: el 93% de los países incluidos en un índice accionario global de MSCI superó a Estados Unidos en lo que va de 2026, según Barclays.
El banco agregó que entre sus clientes sigue fuerte el apetito por diversificar carteras ante los riesgos asociados a Estados Unidos. “Nada de esto implica necesariamente una rotación desordenada, pero creemos que inclina el balance de riesgos hacia una diversificación gradual hacia acciones internacionales”, señaló Barclays.
Incluso si los activos europeos pudieran beneficiarse de un giro lejos de Estados Unidos, las amenazas arancelarias de Trump reavivan la incertidumbre sobre la economía europea. Capital Economics advirtió que los países más expuestos a un aumento de aranceles estadounidenses serían el Reino Unido y Alemania, y estimó que un arancel del 25% podría recortar entre 0,2% y 0,3% su nivel de actividad.
Los economistas alertaron que el impacto económico total podría ser mayor debido a la incertidumbre y a una eventual represalia de la UE. La inversión de empresas alemanas en Estados Unidos se redujo casi a la mitad entre febrero y noviembre de 2025 frente al mismo período del año anterior, según informó Reuters el lunes, afectada por la incertidumbre comercial y los mayores aranceles.
“La mayoría de los inversores cree que será un buen año para la economía. Hay exceso de confianza y, por lo tanto, se está acumulando cierta fragilidad”, concluyó Oliver Blackbourn, gestor de carteras multiactivo en Janus Henderson.

