WALL STREET.— Las acciones de Estados Unidos recortaron posiciones desde máximos históricos en el arranque de la semana, en un contexto dominado por la persistente tensión en Medio Oriente y la suba del petróleo ante el cierre del estrecho de Ormuz.
Los futuros del S&P 500 cedían 0,2%, mientras que el Brent avanzaba 2,7% y superaba los u$s 108 por barril. La dinámica responde a que Irán mantiene bloqueado el paso clave para el comercio energético global, aunque desde Teherán dejaron trascender que podrían aceptar un acuerdo transitorio para reabrirlo a cambio de que Estados Unidos levante el bloqueo sobre sus puertos.
El retroceso se da tras un rally significativo: las acciones globales comenzaron la semana en o cerca de máximos históricos, con el S&P 500 acumulando una suba cercana al 10% en el mes. El impulso vino de la mano de la fuerte demanda por inteligencia artificial, que disparó a los fabricantes de chips, y de una temporada de balances que hasta ahora mostró solidez, incluso en medio de la disrupción energética generada por el conflicto.
Ahora, el foco del mercado se desplaza a una semana clave tanto en el frente corporativo como en el monetario. Cuatro gigantes tecnológicos —Alphabet Inc., Microsoft Corp., Amazon.com Inc. y Meta Platforms Inc.— presentarán resultados el miércoles, mientras que Apple Inc. lo hará un día después. En conjunto, estas compañías representan cerca de un cuarto de la capitalización del índice, por lo que sus números serán determinantes para validar —o no— la sostenibilidad del rally.
En paralelo, el mercado espera la decisión de tasas de la Federal Reserve, en una semana en la que también habrá reuniones de bancos centrales del G7. El interrogante central es cómo los policymakers van a enfrentar el riesgo de un shock inflacionario impulsado por la guerra.
“Los mercados están buscando una nueva narrativa y, por ahora, vuelven a apoyarse en el boom de la inteligencia artificial”, señaló Joachim Klement, estratega de Panmure Liberum. “Pero la mayoría de los inversores sigue guiándose por la incertidumbre y evaluando el impacto de la guerra con Irán. Eso podría derivar pronto en una nueva historia macro”.
En el resto del mundo, las bolsas europeas caían 0,2%, mientras que Asia acompañaba las subas previas de Wall Street. En renta fija, los bonos retrocedían globalmente presionados por el petróleo: el rendimiento del Treasury a 10 años subía dos puntos básicos, hasta 4,32%.
El dólar, en tanto, retrocedía 0,2%, mientras que el oro operaba prácticamente sin cambios.
Desde Jefferies, el economista Mohit Kumar advirtió que, incluso en caso de un acuerdo, el petróleo difícilmente vuelva a niveles previos al conflicto. “Hay que incorporar cierto grado de impacto estanflacionario. Estados Unidos sería el menos afectado, el sur de Asia el más golpeado y Europa quedaría en un punto intermedio”, señaló.
El mensaje que empieza a consolidarse en el mercado es claro: el rally sigue vivo, pero cada vez más condicionado por el frente geopolítico y por la respuesta de los bancos centrales ante un shock que combina inflación con riesgo de desaceleración.

