CARACAS.— La presidenta encargada de Delcy Rodríguez propuso este viernes convocar un “verdadero diálogo político” que incluya no solo a la oposición sino también a sectores afines y divergentes, como parte de un esfuerzo por enfrentar la actual tensión política en Venezuela.
La iniciativa fue enmarcada dentro del Programa para la Convivencia y la Paz, y la tarea de articular los contactos políticos fue delegada en Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y figura clave del Ejecutivo.
Rodríguez aseguró que el diálogo debe tener resultados “concretos e inmediatos” y ser un proceso impulsado internamente, sin imposiciones desde el exterior. El objetivo, según ella, es abordar diferencias y buscar consensos en un momento de alta polarización interna y presiones sociales.
En paralelo, la mandataria interina afirmó que 626 personas han sido excarceladas desde que el proceso fue anunciado, y anunció que pedirá al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que verifique oficialmente las listas de liberados, con la intención de dar mayor transparencia al procedimiento.
Familiares de detenidos y organizaciones no gubernamentales han cuestionado la cifra oficial, argumentando que el número real de personas liberadas podría ser menor y denunciando falta de información clara sobre quiénes han salido de prisión.
Rodríguez rechazó las críticas, acusando a sectores opositores de “manipular cifras” y reafirmó que las autoridades buscarán la verificación de la ONU para reforzar la credibilidad del proceso.
Las discrepancias entre las cifras oficiales y las de grupos de derechos humanos han mantenido el foco en la transparencia del proceso de excarcelaciones, que según algunas fuentes de la sociedad civil podrían ser sensiblemente menores que las reportadas por el Gobierno.
La convocatoria al diálogo político y la solicitud de verificación internacional ocurren en un contexto de tensión política, con el Gobierno buscando legitimidad interna y respuestas a reclamos de familiares sobre la situación de sus allegados privados de libertad.
Rodríguez impulsa un diálogo amplio con oposición y sectores diversos, mientras Venezuela enfrenta cuestionamientos sobre las cifras y la transparencia del proceso de excarcelaciones, y apuesta por una revisión de la ONU como sello de credibilidad.

