WASHINGTON.— La administración de Donald Trump intensificó su estrategia global para asegurar el acceso a minerales críticos, energía y recursos clave para la inteligencia artificial, en medio de una creciente competencia geopolítica con China por el control de las cadenas de suministro estratégicas.
En ese marco, el subsecretario de Estado para Asuntos Económicos de Estados Unidos, Jacob Helberg, iniciará esta semana una gira por Guyana, Panama y Costa Rica para reforzar alianzas vinculadas a seguridad energética, logística y abastecimiento de minerales considerados esenciales para la nueva economía tecnológica.
El viaje, que se desarrollará entre el 12 y el 16 de mayo, refleja cómo Washington empieza a mirar a América Latina no solo como una región comercial o diplomática, sino como una pieza central en la batalla global por los recursos que alimentarán la próxima ola tecnológica: inteligencia artificial, semiconductores, baterías y centros de datos.
Según informó el Departamento de Estado, el objetivo será “promover los intereses estadounidenses y fortalecer las alianzas en materia de seguridad energética y cadenas de suministro de minerales críticos”.
La ofensiva llega en paralelo a un fuerte salto presupuestario impulsado por la Casa Blanca. Para el año fiscal 2027, Washington pidió cerca de u$s 13.000 millones destinados específicamente al fortalecimiento de cadenas de suministro estratégicas vinculadas a minerales críticos.
La cifra deja en evidencia el cambio de paradigma dentro de la política económica estadounidense: los recursos naturales dejaron de ser solo commodities y pasaron a convertirse en activos geopolíticos centrales para sostener el liderazgo tecnológico y militar.
Cada país de la gira cumple un rol específico dentro de esa arquitectura.
Guyana se transformó en uno de los nuevos polos energéticos globales tras los descubrimientos masivos de petróleo offshore liderados por gigantes como ExxonMobil. Su producción proyectada ya empieza a alterar el mapa energético regional y posiciona al país como una fuente alternativa de suministro en un contexto de fragmentación geopolítica.
Panama, en tanto, conserva un valor estratégico clave por el Canal de Panamá y por su infraestructura logística, fundamental para el comercio internacional y el movimiento de insumos tecnológicos.
Por su parte, Costa Rica aparece como un nodo tecnológico regional cada vez más relevante, apoyado en estabilidad institucional, inversiones en tecnología y desarrollo de servicios vinculados a innovación.
La gira también se conecta con una estrategia más amplia impulsada por Washington bajo el concepto de “Pax Silica”, una coalición internacional orientada a blindar recursos estratégicos para la era de la inteligencia artificial.
La iniciativa considera al silicio, la capacidad de procesamiento, la energía y los minerales críticos como pilares fundamentales de la seguridad económica global. El objetivo es construir cadenas de suministro resilientes entre países aliados y reducir la dependencia de rivales geopolíticos, especialmente China.
Actualmente forman parte de Pax Silica países como Australia, India, Israel, Japan, South Korea, United Kingdom y United Arab Emirates, entre otros.
El trasfondo es claro: la carrera por la inteligencia artificial ya no depende únicamente del software o de los modelos de lenguaje. También exige asegurar petróleo, gas, cobre, litio, tierras raras, energía eléctrica y capacidad industrial.
En ese tablero, América Latina empieza a ganar protagonismo como proveedor de recursos críticos y como territorio de disputa estratégica entre las grandes potencias.

